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Repensar la Educación

José Antonio Marina

Fundación SM

El lío

Sospecho que una parte importante de los problemas y fracasos educativos está provocada por sistemas ideológicos ocultos, frecuentemente emocionales, que influyen en nuestro modo de pensar, sentir y actuar sin que apenas nos demos cuenta. En La recuperación de la autoridad estudié el entramado que hizo que, por causas casi siempre acertadas, la autoridad cayera en crisis. George Lakoff, un famoso lingüista, acaba de hacer algo parecido estudiando las afiliaciones políticas. Pues bien, una de las líneas de investigación de Mermelada & White pretende investigar las creencias y emociones -los “sistemas ocultos”- que presionan a la baja a nuestra educación.

Les pondré un ejemplo. Tengo el pálpito de que los bandazos que dan las pedagogías, los sistemas educativos, las leyes educativas o penales que afectan a la infancia y la adolescencia tienen su origen en que las sociedades occidentales no saben qué hacer con los niños y menos aún con los adolescentes. Exagerando un poco, no saben si llevarles a un correccional o darles una Visa Oro.

Estamos hechos un lío. El jueves pasado di la conferencia inaugural de unas Jornadas organizadas por las Facultades de Derecho y de Psicología de la Universidad de Comillas sobre “Psicología y Derecho del Menor”, un tema interesante para la educación, porque trataba, entre otras cosas, de cómo se define y mide la madurez de un adolescente. Titulé mi conferencia “Las edades inciertas en Derecho”. El derecho que afecta a la infancia y a la juventud es caótico. No hay acuerdo en las legislaciones entre países ni en la legislación dentro de cada país. La responsabilidad penal comienza en unos Estados a los 7 años (Australia, India, Irlanda, Reino Unido, Sudáfrica, Estados Unidos). Hay otros en que no hay edad mínima (México, Polonia, Luxemburgo, Mauritania), por lo que un niño puede ser condenado aunque tenga 4 años. En Estados Unidos hay más de cien casos de niños condenados a cadena perpetua sin remisión por crímenes cometidos antes de los 13 años.


El caos legislativo se da también dentro de cada Estado. En España, los términos “adolescencia” o “juventud” no tienen  contenido legal. Sólo existe minoría o mayoría de edad, de manera que la infancia llega hasta los 18 años. Ante esta situación, algunas Comunidades Autónomas están definiendo la infancia hasta los 12 años, y la adolescencia de 12 a 18. Pero el acceso a los derechos se hace progresivamente, en este orden tan extraño: a efectos penales hay cuatro edades diferentes, 14, 16, 18 y 21 años; a los 13 años se considera que una niña tiene madurez suficiente para mantener relaciones sexuales consentidas con un adulto, a los 14 los niños pueden casarse con dispensa judicial y emanciparse, reconocer un hijo tenido dentro o fuera del matrimonio, hacer testamento, y sacar permiso de armas de fuego; a los 16 tienen derecho a decidir sobre todo lo que afecte a la salud, y a tomar decisiones sobre el aborto sin conocimiento de los padres; también pueden trabajar y, por lo tanto, pagar impuestos. Pero hasta los 18 no puede beber una cerveza ni, por supuesto, votar. ¿Por qué somos tan incoherentes?

Un segundo lío.

Por otra parte, el tradicional concepto de “patria potestad” ha entrado en conflicto con el principio del “superior interés del menor” que debe regir toda la legislación sobre el niño. El Derecho ha dado un  colosal bandazo, porque la patria potestad ha pasado de ser un conjunto de derechos que tenían los padres hacia sus hijos, a ser sólo un conjunto de deberes. La figura de los padres se ha vuelto sospechosa. Se ha convertido en dogma la ocurrencia de Freud: “Hagan lo que hagan, los padres lo harán siempre mal”. En Francia, la influencia de Françoise Dolto en este sentido fue demoledora. En nuestro país, el año 2007 se eliminó un párrafo del artículo 154 del Código Civil, que decía “los padres podrán corregir moderada y razonablemente a los hijos”. La prensa saludó al día siguiente la medida con espectaculares titulares: “Suprimida la bofetada del Código Civil”, “El Código Civil acaba con el maltrato físico”. Nada de eso estaba, por supuesto, en la frase eliminada.

Estos y otros ejemplos me convencen de que mientras la sociedad no se aclare sobre estos temas, la educación no prosperará. O sea, que son los adultos quienes tenemos que volver a la escuela.

MIRANDO CON MICROSCOPIO Y CATALEJO. Los que trabajamos en “Mermelada and White” sabemos que la información es nuestro poder, y la buscamos debajo o encima de las piedras. Ya les presentaré a las investigadoras –porque son chicas las dos – que se ocupan de estar al tanto de lo que pasa. Lo que va a afectarnos se cuece en muchas cocinas diferente, que intentaremos visitar. En estos días nos han llamado la atención los temas de portada de dos grandes semanarios franceses de información general. Le Point titula: “Los que masacran la escuela”. Le Nouvel Observateur: “Fracaso escolar: las soluciones”. Le Point se refiere a un libro de Sophie Cognard, Le pacte inmoral, subtitulado “Cómo sacrifican la educación de nuestros hijos”. Se lo comentaremos cuando lo hayamos leído, si es que vale la pena hacerlo. Según el resumen de la revista, el pacto inmoral se ha dado entre los gobiernos y los ideólogos de la educación, redactores de programas poco sensatos. Hace una crítica, a título de ejemplo, de la enseñanza de la Lengua. Se acabó la gramática de la frase, y emerge la gramática del texto, reservada antes sólo para especialistas universitarios (¿se acuerdan de lo que pasó en España con la “teoría de conjuntos” aplicada a las matemáticas infantiles?). Ahora hay que hablar de “esquemas actanciales”, “adyuvantes” y “adyuvados”, y cosas así. Le Nouvel Observateur considera que tenemos soluciones para cambiar la escuela y acabar con el fracaso. Menciona siete: acabar con las notas, enseñar la autonomía, trabajar por proyectos, aprender a su ritmo, fomentar el gusto por las ciencias, implicar a los padres, dar significado al diploma. Tendremos tiempo de hablar de todo ello.

El Magazine de “El Mundo” publica en portada. “Niños atrapados por el sexo. Relaciones sexuales antes de los 14 años aprendidas en Internet. La generación XXX”. No hace mucho, la American Psychological Association advirtió a sus miembros –todos los psicólogos y terapeutas americanos- que se estaba produciendo una sexualización precoz de las niñas, muy poco conveniente para ellas. De esto, por supuesto, los responsables somos los adultos, que no acabamos de tener las cosas muy claras con la sexualidad y, una vez más, transmitimos nuestras confusiones a los niños.

Por último, les hemos seleccionado un sugestivo artículo de Mente y cerebro, dedicado a la neurobiología de la lectura. Se refiere a los trabajos de un neurocientífico que pronto visitará este blog, Stanislas Dehaene, que ya había hecho importantes estudios sobre el cerebro matemático, y ahora ha escrito Les neurones de la lecture, donde explica cómo la lectura reconfigura el cerebro. Estas son palabras mayores. Hasta el martes.



escrito el 29 de marzo de 2011 por en General

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35 Comentarios en El lío

  1. Lourdes | 29-03-2011 a las 9:59 | Denunciar Comentario
    1

    Efectivamente, hay que cambiar pero no podemos aplicar lo mismo para todos, porque todos somos diferentes, tenemos nuestro propio ritmo. Esta claro que todos debemos de tener un mínimo de conceptos pero no tenemos porque adquirirlos en un momento determinado, no todos estamos preparados en el mismo “curso escolar” al igual que no todos los niños dejan de hacerse pis en el mismo “curso escolar” ni se les caen los dientes en el mismo “curso escolar” .
    Además, debería de mirarse más la creatividad que todos tenemos cuando nacemos y utilizarla para transmitir esos conceptos y por favor, potenciarla.
    Un cordial saludo.
    Lourdes.

  2. jose antonio marina | 29-03-2011 a las 12:30 | Denunciar Comentario
    2

    Por supuesto, cada uno tenemos nuestras fortalezas y nuestras de bilidades, pero lo importante, me parece, es tener una idea altanera de nuestra profesión. Ser conscientes de que tenemos que esperar de nosotros lo mismo que esperamos de nuestros alumnos: curiosidad, gusto por aprender,una cultura del esfuerzo y de la excelencia. Luego, como en una maratón, cada uno llegará adonde lleguen sus fuerzas. He recordado muchas veces el epitafio que escribió para su tumba Max Aub, porque me parece una frase noble. humilde y poderosa: HICE LO QUE PUDE.Pues en esa estamos.

  3. Gema Gomez | 29-03-2011 a las 12:36 | Denunciar Comentario
    3

    Ciertos paises “gozamos” de un fracaso escolar trepidante mientras que otros, por lo que yo sé (finlandés), al menos en educación, son dignos de admiración.

    ¿Conocemos en profundidad qué es lo que hacen bien?,¿podriamos implementar ese sistema en nuestras escuelas? y si no,¿que lo impide?…

    Gracias y un cordial saludo,
    Gema

  4. Ayerbe | 29-03-2011 a las 16:50 | Denunciar Comentario
    4

    Comentario al primer misterio: la autoridad.
    Es necesario poner límites. Las acciones de los niños y de los adolescentes deben tener consecuencias. Es cierto que el pensamiento a largo plazo no lo tienen desarrollado (aunque algo se puede hacer para que lo adquieran antes), pero si no hay norma (y castigo, aunque suene mal) nada impedirá actuaciones violentas guiadas por la rebeldía (en el mejor de los casos), el liderazgo de grupos que no han madurado, o la satisfacción inmediata de sus apetencias.
    Por otra parte, la cultura de cercanía padres-hijo, profesor-alumno, a derivado en una guerra de poder en la que hemos dado a niños y adolescentes un papel de igual.
    Estas son dos de las causas que forman parte del misterio. Seguro que en la investigación hallaremos algunas mas.

  5. José Antonio Marina | 29-03-2011 a las 16:55 | Denunciar Comentario
    5

    En efecto, eso me intriga también a mí. Una de las colaboradoras de la agencia de detective estuvo no hace mucho en Finlandia, para ver si se enteraba de algo. Hay un par de asuntos importantes: (1) la carrera docente es dura y muy prestigiada (2) dentro de las facultades de pedagogía y formación del profesorado animan a los mejores estudiantes para que se dediquen a la educación primaria, mientras que en España todo el mundo quiere ser profesor universitario. (3) es objetivo prioritario que ningún niño se quede atrás. En cuanto aparece un mínimo retraso, se actúa para compensarlo. Seguiremos investigando.

  6. María | 29-03-2011 a las 19:22 | Denunciar Comentario
    6

    Autoridad: Efectivamente, es necesaria la autoridad. Como alguien me dijo hace bien poco, una familia no es una democracia: no todos somos iguales. Y creo que es bueno recordar que yo no soy igual que mis hijos, que no puedo negociar las normas porque una negociación implica trato de igual a igual y no es el caso. Podemos negociar la implementación de las normas: es invierno, hay que ponerse manga larga y tú eliges si te pones el jersey rojo o el verde, pero de manga larga…

    Creo que tendría que haber muchísima más implicación entre la escuela y los padres: no puede ser que unos nos echemos la culpa a los otros porque mientras tanto el problema sigue creciendo…

    Espero que nos ilumine con el resultado de sus investigaciones, nos será seguro de gran ayuda

  7. jose antonio marina | 30-03-2011 a las 16:42 | Denunciar Comentario
    7

    Tambien a mi me intriga. La documentaciión que tenemos nos dice que no sólo que se iniverta más en educación. Hace poco enviamos a Finlandia a una de las colaboradoras de la agencia de detectives para que intentara enterarse de algo. Trajo algunas informaciones interesantges: (1) Los estudios para ser docente, que se dan en las facultades de Pedagogía, son muy exigentes, hay una nota alta de corte, y muchos aspirantes se quedan fuera.(2) En esas facultades, se intenta convencer a los mejores estudiantes para que se dediquen a la educación primaria, mientras que en España todo el mundo quiere ser profesor universitario y no estamos cuidando las escuelas de magisterio. (3) La profesión docente está muy prestigiada. (4) Se pone especial cuidado en que ningún niño se quede atrás. En cuanto detectan un mínimo retraso, actuan inmediatamente para compensarlo. Seguiremos informando pero, estoy seguro de que nosotros podríamos hacerlo igual de bien.

  8. Magaly | 30-03-2011 a las 17:38 | Denunciar Comentario
    8

    Considero que un punto importante, es primero no buscar culpables sino soluciones y como mencionan antes hay modelos establecidos que funcionan(finlandes) porque no probarlos, como padres deberíamos comprometernos mas y no solo observar la decadencia educacional a la que llevamos a nuestros hijos.

  9. Gema Gomez | 30-03-2011 a las 20:03 | Denunciar Comentario
    9

    Yo tambien estoy segura de ello Sr. Marina, gracias por la nota.

    No creo que nos falte talento, pero si actitud emprendedora y vocacional con respecto a la educacion, y por supuesto ese nivel de exigencia con respecto a la profesion y el reconocimiento social.

  10. jose antonio marina | 31-03-2011 a las 8:18 | Denunciar Comentario
    10

    Respuesta a Magaly: Estoy completamente de acuerdo. La función educativa de los padres es fundamental. Para facilitarles la tarea, fundé hace tres años la UNIVERSIDAD DE PADRES on-line, con programas para padres con hijos desde el último trimestre del embarazo hasta los 16 años. El éxito que están teniendo confirma nuestras esperanzas. El curso que viene vamos a comenzar a introducirlos en el mundo de la escuela, porque la cooperación de padres y docentes es esencial. Puedes informate en http://www.universidaddepadres.es

  11. jose antonio marina | 31-03-2011 a las 8:29 | Denunciar Comentario
    11

    Respuesta a Ayerbe y María: Sin duda, los niños, los adolescentes y los adultos necesitamos normas. Los niños necesitan que les fijemos límites no sólo para que se socialicen, sino para que estructuren su personalidad. Desde el punto de vista psicológico, se aprende la libertad obedeciendo (y también puede aprenderse la sumisión y la dependencia, depende de como se haga). El asunto es cómo imponer los límites. Todos los estudios de que disponemos, nos dicen que tan sólo contamos con ocho instrumentos educstivos:(1)Seleccionar las experiencias que el niño tiene, (2) Premios, (3) Castigos, (4)Ejemplo (5) Cambiar sus sentimientos, (6) Cambiar sus creencias, (7) Repetición, (8) Razonamiento.
    El arte pedagógico consiste en saber cual de esas herramientas hay que utilizar en cada caso, y de qué manera. Pero ya tendremos ocasión de hablar de ello con más detenimiento.

  12. M.Antonia | 02-04-2011 a las 7:48 | Denunciar Comentario
    12

    Totalmente de acuerdo con la publicación de que se está produciendo una sexualización precoz en las niñas, y en los niños también. Podemos observarlo viendo el tuenti de nuestros hijos.
    Lo grave de esto es las consecuencias que está teniendo, y puede tener, en la personalidad de personas tan jóvenes. Y no hablemos ya de los efectos de las drogas en el cerebro de estos niños y niñas. Deberían tener voz y exponerlo a la sociedad las familias de estos chicos y chicas que están viviendo pasando por situaciones muy duras.
    Tendríamos que frenar esta tendencia todos unidos, educadores, profesores, padres, poderes públicos….

  13. Patricia | 02-04-2011 a las 9:48 | Denunciar Comentario
    13

    Hemos llegado a un punto donde los límites, normas, libertad, permisividad… se han desenfocado. Y, efectivamente, hasta que los adultos no se percaten de ello, no habrá ningún tipo de avance en la educación. ¿Cómo pretendemos educar a los niños si la sociedad está más perdida que nunca?

    Creo que el pasado tiene mucho que ver con la situación actual: antes se pasaba hambre, los niños tenían que hacerse sus propios juguetes con lo que encontraban por ahí, los Reyes Magos traían naranjas como regalos de navidad, reglas muy estrictas…etc.

    Ahora, sin embargo, se ha pasado al otro extremo, a todo lo contrario de aquella época: excesiva libertad, consumismo descontrolado, permisividad, escasa RESPONSABILIDAD…

    Por tanto, para conseguir que la sociedad avance y se imparta una buena educación debemos alcanzar una estabilidad entre esas dos realidades. Recordemos que al ser humano siempre le ha costado encontrar el equilibrio en todos los sentidos…

  14. jose antonio marina | 02-04-2011 a las 10:44 | Denunciar Comentario
    14

    Respuesta a Patricia: Completamente de acuerdo, pero no podemos olvidar que la responsabilidad no surge espontáneamente. Hay que educarla, como se educa la atención, la seguridad en uno mismo, la compasión, la voluntad, la valentía. Y tenemos que hacer una didáctica de esas virtudes. En los programas que he hecho para la Universidad de Padres (www.universidaddepadres.es) estas destrezas están perfectamente secuenciadas desde el nacimiento hasta los 16 años. No he inventado nada. me he limitado a recoger lo bueno que se está haciendfo en todo el mundo. La mayor parte de ese aprendizaje necesita una acción conjunta de padres y docentes. Me parece que tenemos que huir de una especie de escepticismo educativo que nos está entrando a todos. Podemos y sabemos enseñar muchs cosas fundamentales, lo que ocurre es que no nos tomamos en serio el explicarles a la gente -incluida a nuestros colegas- las posibilidades educativas que tenemos a nuestro alcance. Ojalá este blog sirva para ponernos en contacto a los optimistas educativos.

  15. Patricia | 02-04-2011 a las 11:21 | Denunciar Comentario
    15

    Pero el problema está en que no quieren escuchar; están sumergidos en una conformidad generalizada, que es la que no nos permite avanzar. Por ejemplo: Les va bien que sus hijos vayan a un “buen colegio” y que aprueben. Ya está. Se quedan estancados en una educación superficial porque no ven que se pueda extraer nada más de ello; y eso es muy triste.
    Y creo que esto es así porque la gente ha perdido la fe en sus posibilidades, en su talento, haciendo que tiren la toalla y se queden impasibles sin más.

    Tenemos que cambiar la visión del ser humano, empezar por nosotros mismos si queremos realmente ver una evolución positiva hacia el futuro.

  16. jose antonio marina | 02-04-2011 a las 15:46 | Denunciar Comentario
    16

    Respuesta a Patricia. Pues vamos a ponernos manos a la obra.

  17. carmen | 02-04-2011 a las 20:19 | Denunciar Comentario
    17

    Yo creo una forma facil de ayudar a que este proyecto llegue lejos es que cada padre intente hacer llegar al colegio de sus hijos a universidadepadres, así tanto docentes como padres podremos aumentar nuestros conocimientos en materia de educación.

  18. pilar | 03-04-2011 a las 2:35 | Denunciar Comentario
    18

    Hola, soy madre de 2 chicos, uno de 24, que ya es un adulto y el pequeño de 5. Para mi forma de ver, lo que actualmente funciona como un sistema oculto contra la educación es la indefinición de lo que es la labor educativa, tanto de padres como de maestros y profesores. Y ahora me explico, a veces noto en algunos padres y maestros una visión cortoplacista de la educación, nos olvidamos que los niños de hoy son los adultos de mañana y que nuestra labor consiste en darles herramientas que les ayuden a vivir lo que les toque vivir. Y esas herramientas no son inalcanzables ni muy complicadas, tampoco.
    A los padres nos toca, en primer lugar darles amor incondicional y hacerselo saber; darles seguridad y estabilidad. Ser su espejo crítico, donde tengan una imagen de sí mismos ajustada a la realidad. Ser su ejemplo a seguir (¡qué miedo!). Ser su madre o su padre, etc, etc.
    A los maestros les toca enseñar, primero a leer y escribir y después a leer y escribir y a pensar.
    Y a la unión de padres y maestros y de la sociedad en su conjunto nos toca educar, a nuestros hijos y a los que no lo son. Y de hecho, lo hacemos

  19. jose antonio marina | 03-04-2011 a las 12:00 | Denunciar Comentario
    19

    Respuesta a Carmen. Tienes razón. El curso próximo vamos a ofrecer los programas de la UNIVERSIDAD DE PADRES a los centros, para que se encarguen ellos de ofrecérselos a los padres de sus alumnos. Es fácil imaginar los beneficios. Los docentes y los padres de cada curso estando en contacto continuo con un proyecto común: la mejor educación para los hijos o alumnos. Temas tan complicados como las “pagas semanales”, “la hora de volver a casa”, “lo que hacen los demás”, el curriculum compartido escuela-casa, los problemas de socializacion ( no han invitado a mi niño, no juegan con él, qué hacemos con el vestuario, hay un maton en clase, etc.etc.) tendrían una vía de solución muy eficaz. Pero nosotros no podemos hacer nada si los centros y los padres no se interesan. Os tendremos al corriente de nuestras propuestas. Corre la voz.

  20. jose antonio marina | 03-04-2011 a las 12:09 | Denunciar Comentario
    20

    Respuesta a Pilar: Me interesa mucho tu opinión, porque al haber educado a niños con 19 años de diferencia tienes una experiencia que nos puede servir a muchos. Consideras que los padres deben proporcionar amor, seguridad y ejemplo. Eso es verdad, pero no toda la verdad. Hay otros dos aspectos esenciales. Uno es la exigencia. Los niños necesitan límites claros, y grandes expectativas razonables. El otro es la comunicación. Ternura, exigencia y comunicación son los poderes esenciales de los padres, que cambian según la edad del hijo o hija y que en ocasiones se vuelven difíciles y conflictivas. Un ultimo comentario: es verdad que educamos no solo a nuestros hijos o alumnos, sino a todos.

  21. Alberto | 03-04-2011 a las 15:39 | Denunciar Comentario
    21

    Creo que deberíamos distinguir claramente entre instrucción y educación y asignar a cada cual su papel en la “maduración” de las personas.
    La instrucción es tarea docente, que se puede llevar a cabo de muy diversas maneras –los antiguos, en su sabiduría, nos dejaron el aforismo que dice que “cada maestrillo tiene su librillo”- pero el aprendizaje ha de realizarlo cada persona y, contra lo que algunos desearían, no se ha inventado la píldora de aprender. Sólo el esfuerzo individual puede conseguir la asimilación de conceptos, datos, técnicas de trabajo (como resolver problemas) idiomas y demás cuestiones que constituyen el acervo de la persona instruida.
    Hoy se ha despreciado la memoria hasta el infinito, pero no se puede pensar sin memoria, no se pueden crear ideas de la nada, no se puede inventar o descubrir sin conocer lo anterior del campo del conocimiento en que se pretende innovar.
    Ya nadie se acuerda que la memoria individual es como un cesto que tratamos de llenar de agua, y el agua se escurre del cesto en muy poco tiempo. Sólo transvasando el agua a un depósito más cualificado podremos retenerla por más tiempo.
    Hoy se les enseñan (en el sentido de que se les muestran) a los alumnos muchísimas cosas, pretendiendo que las asimilen “para siempre” después de esa “ojeada”. Casi siempre se les controla (se les hace un “control”, antes examen) inmediatamente después de ese primer contacto y, claro, el resultado de ese control es positivo en la mayoría. Sin embargo, esa mayoría olvida al poco tiempo lo aprendido y nadie se lo vuelve a preguntar, se da por hecho que los mozuelos lo saben y no se insiste en saber si eso es cierto. Vamos, que ya no se realizan exámenes trimestrales ni finales para averiguar realmente lo que el personal conoce realmente.
    Como dice el señor Marina este tema es la historia interminable y podremos hablar más adelante.

  22. Pilar | 03-04-2011 a las 16:08 | Denunciar Comentario
    22

    Efectivamente, tengo dos hijos con 19 años de diferencia y 9 sobrinos que también le llevan más o menos esa edad a mi pequeñín. Esta diferencia de edad me ha servido, a mí personalmente, a distinguir lo qué es realmente importante y efectivo (a mi juicio). Quiero dejar claro que no me considero la mejor educadora del mundo, pero es que tampoco me importa serlo, sólo procuro hacerlo lo mejor que puedo y aún así a veces soy consciente de que lo hago mal.
    En el comentario me decias que faltaban dos aspectos importantes: la exigencia y la comunicación. Por supuesto que estoy de acuerdo, pero creo que van ímplicitos en la labor de padre y madre, de maestro, de amigo, de vecino sin comunicación no hay relación y si hay relación siempre hay exigencias (de manera más o menos formal). En cuanto al tema de límites estoy también de acuerdo, pero siempre y cuando los límites estén muy bien definidos, sean conocidos por ambas partes y prácticamente inamovibles y además busquen siempre el bienestar del niño, no el confort del adulto…
    Y sobre todo, lo que me encanta recordarme todos los días es que tengo (en este momento) la inmensa suerte de estar con niños disfrutemos y dejemos que ellos nos eduquen

  23. Amado | 03-04-2011 a las 19:07 | Denunciar Comentario
    23

    Muchas gracias profesor y maestro por todo lo que me ha enseñado y me sigue enseñando. Le deseo suerte (nos deseamos suerte) en esta nueva aventura educativa. Un tema que yo plantearía desde el principio, al hablar o escribir sobre educación, es la importancia de la coherencia entre lo que se dice y se hace. ¿ Qué influencia está teniendo el uso de la mentira como un valor para triunfar en esta sociedad? ¿ Qué opina Vd. de la discrepancia entre LO QUE SE PIENSA, SE SIENTE, SE DICE Y SE HACE? ¿ Cómo puede estar incidiendo esta incoherencia entre la teoría y la práctica en la conducta de los niños y adolescentes? No a la cultura de la queja; sí a la cultura de la acción responsable y ética.

  24. edita martinuzzi | 04-04-2011 a las 23:22 | Denunciar Comentario
    24

    Señor José Antonio Marina: con placer he leído hasta acá todo,desde mi humilde lugarcito de maestra abuela “inventada”,estoy en un todo de acuerdo con usted,en mitaller de lectura en Cilsa “Santa fe”yo enseñé a leer ,sabe como? con amor…..una palabra que no leí en toda su conferencia,si yo le demostraba que los quería con abrazos y besos ellos me entendían ,y niños que no entendían a la maestra me han entendido a mi y aprendieron a leer,ya probaron todo y si prueban “con amor.?erdone,ya le dije que soy abuela,tengo 83 y estoy afligida también por mis nietos y _nietos de 2__3_4 _ 11_ y 13.-Lo felicito,perdone usted
    todos queremos que se pueda , son el futuro saludole muy atentamente edita martinuzzi

  25. Robert | 08-04-2011 a las 18:41 | Denunciar Comentario
    25

    Pienso que José Antonio está haciendo una labor educativa fantástica con la Universidad de Padres. Ojalá yo hubiera tenido acceso a ella cuando criaba a mis hijos.
    Por otra parte, estoy convencido, con Alberto (nº21), que la didáctica, es decir, la instrucción eficaz, es un elemento fundamental aquí. Los psicólogos afirman que la clave para desarrollar la autoestima, base de la autonomía y felicidad de todas las personas, está en proporcionarles constantes experiencias de (auténtico) éxito. Dice el profesor Jesús Alonso Tapia: “a menudo no es que los escolares no aprendan porque no están motivados sino que no están motivados porque no aprenden”. Como profesores, debemos dedicar todo nuestro esfuerzo a que TODOS APRENDAN, y dejar de mandar ‘para casa’ la verdadera tarea de aprendizaje, donde los padres muchas veces no pueden hacer nada para ayudar a sus hijos perdidos.
    PD El link “Normas de Uso” (abajo) no funciona.

  26. fernando martinez | 13-04-2011 a las 13:35 | Denunciar Comentario
    26

    La pregunta ¿la excelencia es justa o insolidaria? es una pregunta, dicho sea con el máximo respeto, capciosa, sugestiva e impertinente.

    Si excelencia es la calidad de algo “que (lo) hace digno de singular aprecio y estimación” (DRAE)no puede ser, en sí misma, ni justa, ni injusta, ni solidaria, ni insolidaria.

    Es una pregunta capciosa, por que incita a contestar una de las dos respuestas que se facilitan.

    Es sugestiva (en el primer significado del DRAE) por que sugiere la respuesta, vedando cualquier otra.

    Es impertinente por “que no viene al caso” (1ª acepción del DRAE) ninguna de las respuestas propuestas.

    La excelencia, igual que la perfección, es una meta a la que todos debemos aspirar, aunque sepamos de antemano que no lo conseguiremos. ¿Le suena “Ser perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto” Mt 5,48?

  27. fernando martinez | 13-04-2011 a las 13:44 | Denunciar Comentario
    27

    Observado error en el anterior comentario: Donde dice “Ser perfectos…” debe decir “Sed perfectos…”

  28. MJMV | 18-04-2011 a las 14:16 | Denunciar Comentario
    28

    Yo soy una madre, no una docente, así que no sé si me he colado en el blog de rondón. Quería dar mi opinión en este terreno del “lío” que plantea el Prof. Marina. Pienso que efectivamente, uno de los problemas que tienen nuestros jóvenes/adolescentes/niños es que no sabemos donde colocarlos. Querría contar una pequeña anécdota: ayer estábamos en un bar tomando algo y entró una mujer mayor, que se quedó de pie en la barra ya que todas las sillas y taburetes estaban ocupadas. En un momento determinado se quedaron dos taburetes libres y uno de sus acompañantes se lo acercó a la mujer, a la que se veía cansada, con el comentario de la madre de una de las niñas que había estado jugando (no sentada) con éste unos minutos antes “eh, que estaban las niñas”. Se ha pasado de quitar a capones a los niños de las sillas en cuanto se acercaba una persona mayor (mayor de 30) a que los padres estén de pie mirando arrebolados las monerías de sus pequeños, por supuesto cómodamente sentados. Y por otro lado, ves las fotos de las páginas de Vogue que ha colgado en otra entrada y que escandalizarían a cualquiera si se encontraran en un ordenador personal, ya que tienen un cierto regusto a pederastia. Y es que la sociedad no sabe si los niños son un material sensible al que hay que proteger o más bien un material vendible, con el que se comercia y al que se le vende todo. Y en cuanto a la excelencia, otro problema que tienen los niños actualmente es que a no ser que tengan una capacidad magnífica, es imposible ser excelente en todas las cosas que les pedimos que hagan (deporte, música, idiomas, estudios, que además tengan amigos y por supuesto viajen con la familia o el cole…). Tienen unos horarios de ejecutivo agresivo, con los padres al retortero de una extraescolar a otra y sintiéndose mal porque el niño luego no se va a poner a estudiar a las nueve de la noche, cuando llega de pintura agotado…
    Creo que el lío es que nos hemos desenfocado todos y no sabemos bien qué queremos, hacia donde vamos y hacia donde queremos empujar a nuestros hijos. La excelencia, en notas, en artes, en música, en idiomas, en valía personal, en valores humanos, en aspecto externo, es muy difícil sino imposible para la mayoría y al final les acabamos agotando y frustrando.

  29. amalili | 23-04-2011 a las 18:48 | Denunciar Comentario
    29

    María, decía
    “Creo que tendría que haber muchísima más implicación entre la escuela y los padres: no puede ser que unos nos echemos la culpa a los otros porque mientras tanto el problema sigue creciendo…”
    Creo que tiene razón, pero en el instituto de mi hijo esta implicación no siempre es posible, los profes se quejan de eso mismo, pero si solicitas más de una tutoría al mes te tachan de pesada.
    Un niño repitiendo 1º de ESO, con 6 suspensas en el primer trimestre y otras tantas en el 2º, ¿no es preocupante?, respuesta en el primer trimestre usted debe de estudiar 4 horas diarias con el todos los días, ¿Cómo?. ¡Ah! Es su hijo.
    En el 2º Trim. El niño no trae nunca las tareas, ¡pero si se pasa 3 horas diarias en casa con los deberes!. Porque no se me ha avisado a tiempo de estos problemas.
    El instituto tiene pagina Web, en la cual solo aparece las faltas de asistencia y las notas finales de la evaluación al final del trimestre, ¿como nos podemos implicar mas los padres?, si no tienen tiempo los tutores para recibirnos, no utilizan la nuevas tecnologías y las agenda las dejan en la manos de esos niños a los que ellos llaman adultos, pero que sin querer quitarles responsabilidad para mí son niños. Mi hijo solo me miente en cuestiones académicas. Por su puesto es problema mío.
    DE TODAS FORMAS NO PUEDE REPETIR MAS.

  30. Paco Muñoz | 26-04-2011 a las 23:21 | Denunciar Comentario
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    Nuestro actual sistema educativo promueve la excelencia, cómo no, pero lo hace conforme a determinados valores. Dichos valores son los correspondientes a un sistema educativo heredero de la ilustración y centrado, por tanto, en la naturaleza disciplinar y científica de los contenidos curriculares y en la generalización de una educación pública a cargo de una parte de la administración pública caracterizada como funcionarios docentes. Esto, resumiendo mucho y para apoyar la argumentación. El sistema, por tanto, está orientado a inculcar una excelencia disciplinar en el alumnado (sobre todo en secundaria, obviamente). Los alumnos excelentes serán los que más sepan de las distintas disciplinas: matemáticas, lengua, ciencias sociales, etc. Se trata de una excelencia cognitiva, una línea de desarrollo (una de las inteligencias múltiples que diría Gardner), que es fundamental, pero no es la única, desde luego. Esta excelencia disciplinar tiene que ser impartida por, claro está, especialistas en disciplinas. La excelencia en el profesorado será la correspondiente al profesor que más sepa y que mejor enseñe su asignatura, el mejor funcionario docente para entendernos (por eso llamo funcionarial a este modelo de sistema educativo). Todo este sistema es el que ya no da más de sí, ha cumplido una función importante (y lo sigue haciendo, sobre todo frente a esa cultura de la indulgencia, que ha sido una de las malas consecuencias del estado del bienestar que disfrutamos, a pesar de la crisis), pero la era de la información y las consecuencias que impone (lo cognitivo ahora está en todas partes, etc), demandan un paso más en la mejora del sistema educativo. Eso implica, por supuesto una redefinición de la excelencia (aparte de todo lo demás, y esa es creo, la tarea por la que estamos aquí), tanto en el alumnado como en el profesorado. La propuesta de Aguirre volvería locos de contentos a los padres de la Ilustración, pero a estas alturas la propuesta más adecuada no me parece esta precisamente (aunque menos es nada, claro). La redefinición de la excelencia en el sistema educativo pasa, ineludiblemente, por una reconstrucción del concepto de educación mismo, que recoja lo heredado del modelo funcionarial, lo amplíe y lo profundice. Creo que, al menos por mi parte, en ello estamos los que escribimos en blogs como este.

  31. José Biedma López | 29-04-2011 a las 21:18 | Denunciar Comentario
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    Queremos paliar el abandono real, con la sobreprotección jurídica al menor. ¡Que los proteja, que los vigile, que los castigue el Estado! En este circo mediático, nadie quiere hacer el duro papel de aguafiestas. Pero el Estado no puede dar afecto ni verdadero cuidado por decreto ley. Y sin afecto, podrá haber terror, pero no respeto. Y sin miedo, tampoco podrá haber respeto… A la Justicia no le sirve de nada la balanza sin la espada. No es que no haya temor a Dios, es que no temen a nada, son temerarios por definición. El adolescente se mece en el regazo de la madraza Impunidad.
    Expresa usted muy bien “el lío”, pero descuida un aspecto del mismo, la relación con el trabajo, no se puede tener a los nenes regalados hasta los 16 y luego decirle que trabajen. ¿Cómo es eso de que no se puede trabajar hasta los 16? La relación con el trabajo, dentro de las casas y fuera de ellas, ha sido un aspecto esencial de la educación, de esa que impartía “la tribu”. ¿Qué medidas habría que tomar para que aprendan antes de los 16 que los bienes de consumo no caen del cielo de la publicidad apretando un botón del mando?

  32. jose antonio marina | 02-05-2011 a las 17:21 | Denunciar Comentario
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    Respuesta a MJMV (post 28) Lo que dices muestra una vez más que no sabemos lo que hacer con los niños. Hemos hecho un coctel explosivo de permisividad y de exigencia de resultados que acba angustiando a los padres responsables. No se puede ser excelente en todo. Vuelvo a decir que hay dos tipos de excelencia: una, objetiva, universal, poco interesante para la educación. Ser el campeón mundial. Sólo hay uno y los demás son fracasados, aunque sea el segundo mejor del mundo. Otra es la excelencia personal, individual, en la que cada uno competimos sólo con nosotros mismos. Lo que la educación debe pretender es que cada niño (A,B.C,D) sea el mejor A, B, C, D, posible.

  33. jose antonio marina | 02-05-2011 a las 17:30 | Denunciar Comentario
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    Respuesta a Amalili (post 29) De la separación actual entre familia y escuela son culpables ambas instituciones. En este momento la comunicación entre docentes y padres puede ser muy fluida, y debe serlo. Un niño que ha repetido tiene que ser pedagógicamente ayudado en el centro educativo. Se ha retrasado respecto de sus amigos, y puede sentir la tentación de acabar diciendose a sí mismo la frase letal: “Yo no valgo para estudiar”. DIgo que es letal porque es una profecía que puede cumplirse por el hecho de enunciarla. Hay que dar a todo mal estudiante la posibilidad de un triunfo, por pequeño que sea, de un éxito merecido, porque tiene que recuperar la alegría de aprender y de progresar. Espero que todo se arregle.

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    Considero que un punto importante, es primero no buscar culpables sino soluciones y como mencionan antes hay modelos establecidos que funcionan porque no probarlos, como padres deberíamos comprometernos mas y no solo observar la decadencia educacional a la que llevamos a nuestros hijos.

  35. tauroenc | 25-06-2011 a las 0:32 | Denunciar Comentario
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    Creo que voy a intervenir de vez en cuando en este blog. Lo vivo como una ventana al aire fresco de la esperanza. Necesitamos implicarnos todos. Le sigo y he leído varios de sus libros. Soy docente y voy a exponer lo que opino: No podemos renunciar a todo lo de atrás, ni obsesionarnos con cambiar cada poco. Esto lo hacemos y fomenta “el lío”. Se cambian las leyes cada poco, hay incongruencia y confusión en los comportamientos de los adultos llamados a dar ejemplo, priman intereses débiles del momento sobre intereses más a largo plazo que podrían fortalecer nuestra sociedad. Yo me decanto por dosificar los gastos en festejos, acostumbrarnos a una vida más sencilla que permita dedicar dinero a lo importante. Para arreglar los problemas, volver a dar paso al esfuerzo,la constancia y la responsabilidad. En la escuela,actualmente, se pierde mucho tiempo en divertir a los alumnos, no se puede profundizar en sus hábitos de trabajo ni en sus aprendizajes, está calando la idea de que hay que motivar a todas horas, preparar excursiones, jornadas, etc. Los niveles bajan, aunque muchos padres crean que así el centro funciona mejor. No estoy en contra de ello, abogo por dosificar, decir con claridad que el objetivo de la motivación está más al principio,luego toca centrarse, no pensar en un evento detrás de otro, que nos libren de pulirnos, de bregar. Así no puede progresar una sociedad. Se hacen evaluaciones y nos quejamos del fracaso, de que los alumnos son icultos. Pero la cultura se adquiere con horas de ededicación, no celebrando sin parar en las escuelas sobre todo, magostos, teatros, jornadas, disfraces,festivales, ensayos, decorados, carteles, juegos,bailes,talleres, programas varios… ¿cuándo se estudia?

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