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José Antonio Marina

Fundación SM

El mérito

En mi sección de EL MUNDO he publicado el siguiente texto, que les copio porque me interesan mucho sus respuestas:

El mérito

¿El mérito es un valor de izquierdas o de derechas? La mera formulación de la pregunta revela una patología social. Atribuimos valores fundamentales a ideologías políticas, con lo que la defensa de su propia identidad impide llegar a una síntesis. Estamos instalados en la antítesis perpetua, sin posibilidad de avanzar. El orden es de derechas, la libertad de izquierdas. Sentido del deber, derechas. Defensa de los derechos, izquierdas. Familia, derechas; defensa de la mujer, izquierdas. Excelencia, derechas; igualdad, izquierdas. Esto es un disparate sin fundamento. La genealogía de la noción de “mérito” sirve de biopsia histórica. “Mérito” era un término teológico, que motivó la reforma protestante. Para Lutero, el único mérito posible era el que provenía de Cristo. El catolicismo admitía también el mérito por las propias obras. En el mundo político, el mérito fue el gran valor revolucionario. Jefferson, en EEUU, pedía una “aristocracia del mérito”. La Revolución francesa exigía que el mérito personal y no los privilegios de clase determinara el acceso a las profesiones. En el siglo XX, apareció el término “meritocracia”. Designó la ascensión de una nueva “clase”. Los defensores de la igualdad denunciaron sus excesos. En esas estamos. Esto viene a cuento de la propuesta de Aguirre de un “Bachillerato de excelencia”. El tema merece ser debatido y no sólo sobado retóricamente. ¿La excelencia es justa o insolidaria? ¿Qué opina usted?

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escrito el 10 de abril de 2011 por en General


48 Comentarios en El mérito

  1. Héctor | 10-04-2011 a las 1:22 | Denunciar Comentario
    1

    Creo que la excelencia no solo no es insolidaria sino que es más que justa para quien la busca libremente. A cualquier persona (anciano, adulto, joven o niño) a la que se le dé bien practicar una actividad (arte, deporte…Y TAMBIÉN ESTUDIAR!) y además le guste, no solo habría que animarle a que la desarrolle, sino que, por el bien de la sociedad (para que esté formada por personas FELICES con lo hacen y no por gente que está todo el día quejándose de su situación) debería ser una obligación ponerle las mejores condiciones posibles para que las desarrolle. NO TODOS SOMOS IGUALES. En la diversidad está la riqueza de la especie humana y de nuestra sociedad, de nuestra cultura. Para que una sociedad prospere y madure, como cualquier organismo vivo, tiene que haber personas que se dediquen a una cosa y gente que se dedique a otra (como en un organismo un ojo es un ojo y una uña una uña..). La igualdad debe residir en todo caso, Y EXCLUSIVAMENTE, en la libertad de cada cual para elegir hacer aquello en lo que más a gusto se encuentra, aquello que le hace más feliz. Gana cada uno y ganamos todos.

  2. jose antonio marina | 10-04-2011 a las 8:56 | Denunciar Comentario
    2

    Respuesta a Hector: Para estar de acuerdo con usted, tendría que interpretar su última frase de la siguiente manera: la igualdad debe darse EXCLUSIVAMENTE en la libertad de cada cual para elegir. Pero para que esa libertad sea IGUAL, deben ser iguales las oportunidades. La libertad de elegir no es una propiedad abstracta. Se elige entre las posibilidades que se tienen al alcance.Y quien no tiene posibilidades, tiene muy poca libertad.

  3. Carme Pablo | 10-04-2011 a las 12:32 | Denunciar Comentario
    3

    Estoy completamente de acuerdo con usted que los estereotipos no sirven para pensar y mucho menos para actuar. Soy partidaria de enseñar a pensar a los niños ya des de muy pequeñitos, para que nadie piense por ellos. Solo si todos los niños y por supuesto los adultos tienen las mismas oportunidades de tener criterio propio creo que podremos hablar de equidad, no de igualdad que me parece muy uniformarte y a mí no me gustan los uniformes.
    Pero el bachillerato de excelencia me parece una trampa. ¿Excelencia en qué’? ¿Cómo se sabe que uno es excelente? ¿Qué vamos a hacer con el/los menos excelente/s de los excelentes?
    Yo creo en el contrate de pareces en el compartir las ideas, el saber no solo lo que dice otro sino porque lo dice, que me aporta a mí, que cosas dice que yo no he tenido en cuenta.
    Para vivir estas experiencias en un aula necesitamos de niños que deseen aprender y crear este deseo, com dice Merieu es responsabilidad del educador.
    ¿No sería mejor plantearnos cómo conseguir que todas las escuelas tengan educadores excelentes?

  4. Flor Fernández del Viso Torre | 10-04-2011 a las 13:00 | Denunciar Comentario
    4

    Lo que que a mi me preocupa es que se asocie la excelencia exclusivamente al Bachillerato, ¿por qué se presupone que los mejores tiene que hacer obligatoriamente una carrera universitaria? Porque, por desgracia, en este país no se concibe ser bueno en mecánica, fontanería, electricidad… Si te dedicas a un oficio es que eres “mal estudiante”, ¡cómo si eso fuese lo único importante para sacar adelante un país!
    Este concepto de la excelencia ligada a los estudios universitarios hace que en España exista una brecha en lo referente a ingresos y estatus social, no existente en otros países, entre las personas que desarrollan trabajos para los que se necesita carrera universitaria y los trabajadores sin ella.
    El resultado es que todos los padres quieren que sus hijos hagan carrera para que puedan tener acceso a los privilegios del ingeniero. Esto no ocurriría si un buen mecánico pudiese alcanzar el mismo estatus social y económico que el ingeniero.
    Por eso y no por la crisis tenemos desde hace años un exceso de universitarios y un déficit de “excelentes” técnicos.

  5. PABLO SANTIAGO | 10-04-2011 a las 15:15 | Denunciar Comentario
    5

    Sr. Marina; intentaré dar mi respuesta a su planteamiento sin cometer el error de irme por las ramas…

    Más que justa, me parece que la excelencia es algo que, como acto voluntario, veo altamente recomendable. La lástima es que la búsqueda de la misma se haya pasado absolutamente por alto y no se haya fomentado desde casi ninguno de los planes públicos de enseñanza en España en los últimos lustros o, casi podría afirmar, decenios. Por lo tanto, no la puedo considerar insolidaria. Lo que sí considero de esta naturaleza es el hecho de brindar las herramientas para alcanzarla tan sólo a unos cuantos elegidos. Distingo, pues, entre vocación personal por alcanzarla -recomendable y poco fomentada-, y ofrecimiento no universal de medios para perseguirla -injusta y denunciable-.

    La propuesta de la Sra. Aguirre -”Bachillerato de Excelencia”- me resulta absolutamente perversa. Es todo lo opuesto a una de las pocas acertadas máximas aplicadas a la Educación española; la ADAPTACIÓN CURRICULAR, en virtud de la cual se procuraba crear grupos heterogéneos procurando atender de forma personalizada las necesidades educativas de cada uno de los individuos. El “Bachillerato de Excelencia” que propone Aguirre se me antoja como SEGREGACIONISMO INTELECTUAL. Es una locura de tamaña envergadura que no entiendo como alguien puede, siquiera, ser capaz de proponerla.

    Pienso que, en general, los planes públicos de enseñanza lo que han promovido es el analfabetismo, llegando a alcanzar unas elevadísimas cotas de éxito en su empresa. Tan sólo espero que ahora no se potencie el mencionado segregacionismo.

    Más ideas se me pasan por la cabeza, pero quizás me obligarían a desviarme del tema convirtiendo mi intervención en pesada. Por lo tanto, hasta aquí mi opinión sobre el particular.

    Saludos y gracias.

    Pablo.

  6. Casimiro | 10-04-2011 a las 16:20 | Denunciar Comentario
    6

    Estimado profesor: Uniquique suum tribuere: justo, pero utópico, ideal; mas si no nos proponemos la utopía, lo ideal, nuestro vuelo va a ser muy-muy bajo. Es de justicia atender al máximo al más débil, al más discapacitado, pero sería injusto no ayudar al más dotado para que llegue al máximo de sus capacidades y, como quiera que “stultorum numerus infinitus est” (dice el Libro), es mi criterio que no debemos dejar que se nos pierdan e imbecilicen los “mejores”. Entiendo que lo de la Sra. E. Aguirre a más de uno, sobre todo si está “ideologizado”, le resulte malo, excluyente. Pues yo creo, con todos los peros (a cualquier opción se le pueden poner peros), que es una buena idea y no debemos descartarla sin más porque viene de La sra. Aguirre. Haber llenado los bachilleratos y universidades de ineptos y pasotas es empobrecedor. Nadie gana, todos perdemos.

  7. Casimiro | 10-04-2011 a las 16:43 | Denunciar Comentario
    7

    Estimado profesor: Unicuique suum tribuere: justo, pero utópico, ideal; mas si no nos proponemos la utopía, lo ideal, nuestro vuelo va a ser muy-muy bajo. Es de justicia atender al máximo al más débil, al más discapacitado, pero sería injusto no ayudar al más dotado para que llegue al máximo de sus capacidades y, como quiera que “stultorum numerus infinitus est” (dice el Libro), es mi criterio que no debemos dejar que se nos pierdan e imbecilicen los “mejores”. Entiendo que lo de la Sra. E. Aguirre a más de uno, sobre todo si está “ideologizado”, le resulte malo, excluyente. Pues yo creo, con todos los peros (a cualquier opción se le pueden poner peros), que es una buena idea y no debemos descartarla sin más porque viene de La sra. Aguirre. Haber llenado los bachilleratos y universidades de ineptos y pasotas es empobrecedor. Nadie gana, todos perdemos.

  8. jose antonio marina | 10-04-2011 a las 16:58 | Denunciar Comentario
    8

    Respuesta a Carme: Sin duda, la solución es tener educadores excelentes. Pero esto incluye no sólo a los docentes. Philippe Meirieu (al que a veces se le quita una i, no sé por qué) tiene un texto estupendo para que lo leamos todos: “La madyoría de las veces se afirma que un sujeto es educable sólo cuando se quiere encargar a otro el trabajo. El padre, convencido de la educabilidad de su hijo exige al docente que haga su trabajo; este último, por poco que la cosa se muestre complicada, prolongará la exigencia paterna descargándose en colegas especializados en los alumnos difíciles, quien a su vez puede que pase el testigo al psicoterapeuta”. Ojalá todos cumplieramos excelentemente nuestra tarea.
    Pregunta ¿qué excelencia? Hay un criterio absoluto y un criterio analógico. El absoluto: el mejor respecto de sus iguales. Analógico: el mejor resultsdo respecto de sí mismo. Educstivamente, este es el significado más interesante.

  9. jose antonio marina | 10-04-2011 a las 17:01 | Denunciar Comentario
    9

    Respuesta a Casimiro: Le contesto lo mismo que a Carme. Hay que cuidar la excelencia absoluta y la excelencia analógica. NI permitir, como dice que los excelentes se imbecilicen, ni permitir que los que podían avanzar no avances. No son tareas in compatibles, aunque una idea pesimista de la educación parezca admitirlo.

  10. jose antonio marina | 10-04-2011 a las 17:06 | Denunciar Comentario
    10

    Respuesta a Pablo: Estoy de acuerdo con usted en que establecer un criterio de excelencia -lo que supone un reconocidomiento y aplauso de los mejores, y una evaluación objetiva de cómo lo estamos haciendo en el sistema educstivo- es absolutamente necesario, y de que la discusión versa sobre las herramientas o los métodos para lograrlo. Los Centros de excelencia pueden ser una medida más dentro de un plan de excelencia más amplio. COmo he explicado antes, lo quie defiendo son CENTROS DE EXCELENCIA TOTAL, en los que sean excelentes -cada uno en su nivel- los resultados de los buenos y de los malos, de los alumnos de altas capacidades y de limitadas capacidades. Que todos nuestros niños y niñas alcancen su máximo educativo: eso es la excelencia del sistema.

  11. miguel angel mesias viñas | 10-04-2011 a las 19:19 | Denunciar Comentario
    11

    Si pensamos que la busqueda de la excelencia academica puede ser discriminatoria y negativa en relacion a la igualdad de derechos, lo mismo podríamos pensar de la exigencia de un mínimo de nota en la calificación de la selectividad para hacer una carrera de la que a priori no tienes referencias de tus capacidades

  12. Edita Olaizola | 10-04-2011 a las 19:25 | Denunciar Comentario
    12

    Considero que velar por la excelencia es un deber de cualquier pueblo medianamente avanzado. Tratar a todos por igual es una de las mejores formas de perder grandes talentos (y no sólo en el mundo de la educación, obviamente).
    Cuando una persona se ve obligada a permanecer en un medio que no le permite satisfacer sus anhelos acaba apartándose tanto como puede, desde poner distancia física hasta permanecer en el lugar como “invitado de piedra”. Y para la escuela, empresa, organización,… (sociedad al fin) es una pérdida de tiempo, dinero y sobre todo oportunidad de contar con grandes aportaciones.
    Se da la paradoja de que consideramos importante ofrecer oportunidades a personas que se encuentran en el sector -2 sigma (cosa que apruebo, por supuesto) y sin embargo nos avergüenza hacer lo mismo con las que se sitúan en el +2 sigma ¿Acaso los recursos deben aplicarse sólo a “sobrevivir” y no a “desarrollar”? Es una gran incoherencia.

  13. Abel Floría Clavería | 10-04-2011 a las 19:57 | Denunciar Comentario
    13

    La excelencia no es solamente justa, ni siquiera principalmente justa, sino fundamentalmente solidaria.
    El hecho de que los mejores puedan desarrollar todas sus capacidades, probablemente les reportará a éstos mejores condiciones económicas y sociales, pero sobretodo, a largo plazo, reportará a la sociedad los frutos de sus realizaciones, las cuales, a su vez, se han conseguido porque los mejores pudieron desarrollar plenamente sus facultades. De no haber tenido la oportunidad de desarrollar plenamente sus facultades, no habrían podido lograr resultados válidos tanto para ellos como para la sociedad.
    Para comprobar todo lo anterior, sólo hay que mirar un poco a la historia así como a los países que no han desarrollado un buen sistema educativo.

    Saludos.

  14. jose antonio marina | 10-04-2011 a las 19:58 | Denunciar Comentario
    14

    Respuesta a Flor (post 4): Tiene usted toda la razón. La falta de aprecio por profesiones no universitarias y el hecho de acudir a la Universidad no por vocación, ni por ganas de estudiar, sino como el único medio de ascensión social, es un fracaso de nuestra sociedad. En efecto, la excelencia no sólo debe darse en los que van a acceder a la Universidad, sino en todos los alumnos. Pero cuando una idea, una moda o un prejuicio se instala en un país hace falta un paciente y a veces agotador trabajo para desalojarlos. A ver si lo conseguimos.

  15. Mª José | 10-04-2011 a las 20:05 | Denunciar Comentario
    15

    Opino que es una idea fantástica. Un bachillerato de excelencia en la educación pública va a suponer que una parte de los alumnos que quieran optar a una educación más exigente puedan hacerlo. Es obvio que no todos los alumnos que tengan notas elevadas van a querer moverse de sitio y que tampoco se podrán “estar todos los que son”. Pero es importante que exista esta posibilidad, como existen los centros de alto rendimiento deportivo para chavales que no sólo tienen unas capacidades más elevadas sino que están dispuestos a esforzarse para sacarles todo el rendimiento. No he oído críticas a estos centros, que podrían suponer también elitismo y segregación.
    Uno de los problemas que tienen ahora los niños y adolescentes es que las cosas parecen ser más fáciles de conseguir (les hemos enseñado con el consumismo de los adultos, tanto vivir a crédito y prescindir de las relaciones cuando nos molestan), no se potencia en general el esfuerzo personal, ven ejemplos de enchufismo en todos los ámbitos, tienen de alguna manera el mundo en sus manos… virtualmente (¿para qué memorizar nada si tenemos todo google en el bolsillo en cualquier sitio?), porque en la realidad se chocan con unas perspectivas laborales nada halagüeñas, con la trivialización de la amistad (¿quién puede tener 2000 amigos de verdad?), con la falta de ilusiones políticas y de poder cambiar el mundo.
    En resumen, creo que una medida que pueda suponer un estímulo para estudiar y para que esto se reconozca es importante, no sólo para sacar una nota alta en selectividad y poder optar a una determinada carrera.

  16. Hector | 10-04-2011 a las 21:55 | Denunciar Comentario
    16

    Efectivamente Sr. Marina, para tener igualdad en la libertad de elección se ha de posibilitar y favorecer la igualdad de oportunidades, que no de resultados (que a veces se confunde). Solo anotaría, a mi modo de ver, que quienes aprovechan unas oportunidades abren la posibilidad de que se les presenten otras tantas (oportunidades que en realidad yo las veo como resultados de las primeras), y no creo que sea del todo justo para ellos ver cómo el sistema, en su política de “igualdad de oportunidades para todos”, favorezca el acceso a este “segundo nivel” de oportunidades a quienes no aprovecharon, incluso despreciaron, las primeras oportunidades, que sí que entiendo como usted que todo el mundo debería tener.

  17. Paco | 11-04-2011 a las 0:58 | Denunciar Comentario
    17

    Después de haber leído todas las intervenciones hasta aquí -y las respuestas del Sr. Marina-, echo de menos un dato y creo que se dramatiza -por interpretación maximalista- una expresión.
    El dato: El Bachillerato no es enseñanza obligatoria. La expresión: Excelencia.
    Entiendo que la interpretación de excelencia, en tanto en cuanto a resultado humano cabe esperar, es alcanzar el rendimiento máximo posible en cada persona.
    Me gusta que en la idea de la Sra. Aguirre no se parametrice en base al CI, sino en base al rendimiento demostrado en etapas precedentes. Me parece más adecuado para compensar también el esfuerzo y no sólo la capacidad.
    Me gustaría más si, salvada la suficiencia, se primara más el diferencial de excelencia debido al esfuerzo que la excelencia alcanzada sin esfuerzo o con poco esfuerzo, pero entiendo que suponga un esfuerzo importante para nuestro sistema educativo. Por cierto, y sin ánimo de molestar, un sistema -y en él unos profesionales- muy dados a “calificar” y muy poco entrenados ni habituados a evaluar en términos de “feed-back”. Así nos va incluso luego, como adultos. No toleramos la evaluación porque nos han habituado al juicio de valor y, decidimos, las etiquetas no las queremos.
    El bachiller, decía, no es enseñanza obligatoria. Esto, para mí, debería establecer una diferencia fundamental en lo que respecta al compromiso de los alumnos para con su rendimiento, y justifica que se extreme la exigencia. Pero o se hace. No entiendo, ni acepto, que se pueda estar haciendo Bachillerato, previsto para dos años, durante cuatro y hasta cinco años. Ya sé que discriminar no aportará una solución a éste problema, de acuerdo, pero mientras se encuentra una solución al problema, parece que alguien está intentando hacer algo para que quienes quieren puedan aprovechar su tiempo y nuestros recursos. ¿Del mal el menos? Quizá. ¿¿Mejor que seguir aguantando, sin hacer nada, la injusta, insolidaria, ineficiente, degradante,…situación actual?? Seguro.
    Ojalá sirva, al menos, para que se debata sobre le problema de base y se empiece a pensar en soluciones….
    Muchas gracias.

  18. Laura Bermejo Hidalgo | 11-04-2011 a las 11:27 | Denunciar Comentario
    18

    La excelencia es una palabra que deberíamos oír todas las personas desde nuestra más tierna infancia; porque estoy segura de que todos somos excelentes en algún aspecto de nuestra vida. El problema es que en muchas ocasiones no se hizo el comentario elogiador, o no se potenció como inicio de un proyecto que proporcionaría seguridad frente a los demás y autoestima. En nuestro cainita país el fomento de la suficiencia es la base que sustenta a los mediocres en el poder.
    Pero me parece que confundimos las pencas con las berzas, trantando de buscar una excelencia uniforme y segregacionista, basada probablemente en un sistema de notas, que tiene como meta principal evaluar contenidos huecos, que incrementarán el nivel de estrés en época de exámenes, para obtener como resultado alumnos que dejan de observar el mundo que los rodea. Todos hemos conocido en la Facultad compañeros que tienen páginas y páginas de méritos, con una trayectoria vital a veces pobre y poco ética; salieron con “excelencia” de la universidad, probablemente hoy estén delante de nuestros hijos en el aula. Este no es el tipo de excelencia que quiero para mis hijos.
    Tengo dos hijos muy diferentes, y como madre me gustaría que desarrollasen la curiosidad, la capacidad de observar, el gusto por aprender, por estudiar; un Bachillerato de la Excelencia dejaría a uno de los dos fuera de juego, siendo excelentes ambos en diferentes destrezas. ¿Por qué no nos dejamos de encasillamientos “excelentes?, ¿por qué no igualdad de oportunidades y calidad para todos desde la escuela?, seguro que no necesitaríamos lavar nuestra conciencia con nombres rimbombantes.

  19. María Teresa | 11-04-2011 a las 12:48 | Denunciar Comentario
    19

    El término “mérito”también se relaciona con el Estado burocrático: el acceso a determinados puestos de trabajo se produce de acuerdo con su capacidad, a través de un “concurso de méritos”. Una serie de candidatos compiten por un número de cargos fijados de antemano, y los criterios decisivos en el correspondiente procedimiento tienen que ver con los logros individuales de los candidatos. El sistema, que en principio parece eficaz, queda sin embargo desvirtuado, ya que la burocracia, trasladada a un uso común, se asocia con la pereza, la ineficiencia y el derroche de medios.

    ¿Hasta qué punto esa identificación entre el mérito y la burocracia no ha contribuido al desprestigio del término?

  20. Laura Bermejo Hidalgo | 11-04-2011 a las 12:50 | Denunciar Comentario
    20

    Con la “excelencia” aún dando vueltas en mi cabeza, acabo de ver el capítulo de Redes- El poder de las redes sociales, y me permito el atrevimiento de recomendarlo a todos los interesados en la educación. El investigador James Fowler de la Universidad de California, experto en redes sociales, nos explica cómo los buenos y malos comportamientos se contagian, y como los límites ya no son las fronteras. Yo me quedo con lo positivo, y creo que hay que contagiar los buenos hábitos también entre alumnos diferentes, no dividir en buenos y malos.

  21. Angel Urtasun Uriz | 11-04-2011 a las 17:43 | Denunciar Comentario
    21

    Excelente reflexión. Mi pregunta es si independientemente de una calificación objetiva, léase reválidas con Tribunal y anonimato del examinando, se puede y/o debe reconocer el carácter de excelencia para un alumno que termina la ESO. Y además: ¿Acaso es concebible un Bachillerato que no conduzca al desarrollo intelectual mejor posible de cada persona?. Creo que Esperanza Aguirre se columpia en el tema, por no decir que su patinazo me ha hecho recordar aquel de creer qre SARAmago era una mujer; y recién llegada al Ministerio de Educación y Ciencia.

  22. Gabriel Pérez | 11-04-2011 a las 18:18 | Denunciar Comentario
    22

    El “Bachillerato de excelencia” es una tontería, es crear otro filtro para acceder a una educación de mayor nivel. Esto ya sucede para entrar en la universidad. Como dicen en otros comentarios, estos filtros son un fracaso social. Si es cierto que NO todos somos iguales y que no partimos de las mismas oportunidades ¿porque hemos de aprender -TODO- y todos al mismo ritmo?.

    Durante años he pensado que una vez terminada la educación básica (la escuela), se debería acender con LIBERTAD por las distintas materias. El que es bueno en matemáticas hará en un año lo que otros en seis y no tendrá un techo, podrá continuar con su aprendizaje de forma continuada incluso, hasta la excelencia. Y al mismo tiempo, tardará lo normal o más de lo normal en aprender literatura, química o cualquier otra cosa.

    El sistema actual es tratar el estudio/aprendizaje como si fuera un trabajo mecánico. “Diseñan” un proyecto donde los alumnos tienen X horas de química, biología y matemáticas. Con eso deducen que todos aprenderán mas o menos lo mismo y por lo tanto la misma titulación, medalla y/o reconocimiento. Por eso los adolescentes valoran más la memoria que la creatividad ya que son plenamente consientes que más vale ser una grabadora que un pensador. Fura del entorno educativo, valoran de forma contraria.

  23. Puri | 11-04-2011 a las 21:23 | Denunciar Comentario
    23

    Para mi el problema es que se tiende a simplificar las cosas, a agrupar y a enseñar a los niños en función del año de nacimiento, del sexo, de las notas que tienen…. en lugar de agrupar a los niños por la forma que tienen de aprender, por sus intereses o por los talentos en los que cada uno destaca y potenciarlos, pero claro es más fácil agruparlos por la edad y enseñarles a todos lo mismo.
    Creo que el problema del Bachillerato de excelencia propuesto está en que es para unos pocos y no para todo el que lo necesite ni por supuesto para los más excelentes. Sería mucho mejor potenciar esa excelencia en cada centro.

  24. Puri | 11-04-2011 a las 21:49 | Denunciar Comentario
    24

    Una duda:
    ¿Se es excelente en algo solo si se saca una nota media de sobresaliente?

    ¿Se puede llegar a la excelencia sin sacar buenas notas?

    El que saca nota media de sobresaliente es evidente que es excelente en algo, pero ¿es esa excelencia la que necesitamos potenciar?

  25. Angel J.Tosat | 12-04-2011 a las 0:27 | Denunciar Comentario
    25

    No se trata de caer en el clasismo pero sí aceptar el hecho de que,no todo ser humano tiene el mismo potencial cognitivo y otros valores como el voluntarismo y entorno cultural de la tribu en que se encuentre .
    Si dejamos el proyecto de la excelencia a un grupo cuantioso de gente, será dificil lograr la excelencia o su cercanía.” Que será más facil que un grupo de sabios prohombres den con la solución a un problema o que dejemos que la totalidad de la sociedad decida su solución? El Metodo, Descartes dixit.

    Uno de los nuestros sentenció: igualdad sí, pero entre iguales!

    Tal vez deberíamos ser más humildes y aceptar el ejemplo de la naturaleza; ella nos demuestra cada dia que la igualdad no existe. Ni en la flora ni en la fauna. Porqué pues pretender que el hombre,mensch, desee la igualdad cuando ésta solo sería posible alcanzarla por abajo pero nunca por arriba.

    No todos responderían de la misma forma a iguales estímulos. Y sin embargo todos todos, absolutamente todos deberían gozar sinó de una formación profesional,sí de una formación humana.Recordemos
    “las ideas se tienen, en las convicciones se está”

    Desde mi punto de vista poner trabas al camino de la excelencia es una pusilanimidad que contrasta con el mundo que nos envuelve. A estos objetores les preguntaría si creen que se debería clausurar todos los centros deportivos de alto rendimiento! Los 49 segundos en los cien metros de natación me están humillando señores! Con lo que me gusta nadar!

    Perdón por la broma! Pero quiero decir que las grandes figuras actuales del deporte son los que han provocado el que un nuùmero importante de personas han sido estímuladas a practicar algún deporte y los profesionales de la salud nos advierten y recuerdan constantemente el beneficio del ejercicico físico par mantener, no solo una buena salud física, pero también cognitiva.

    Gracias señor Marina por esta invitación y muchas más por su obra!

    Madrid, A.J. Tosat

  26. Angel J.Tosat | 12-04-2011 a las 0:33 | Denunciar Comentario
    26

    Está expuesto con el número 24.Gracias

  27. Pedro Brañas | 12-04-2011 a las 13:12 | Denunciar Comentario
    27

    Sr Marina

    Le felicito por su artículo, hace mucho que no leía algo tan sensato. Y esto se lo digo desde la ecuanimidad, o al menos lo intento, no lo alabo solo porque coincida bastante con mi opinión.

    Creo que un peligro que se corre al utilizar la palabra excelencia es que, hoy en dia, se interpreta como algo fundamentalmente ligado a lo técnico, a la eficiencia, no al desarrollo completo del ser humano, de las virtudes, que creo que era su sentido original. Este aspecto moral quizás se desarrolle mejor en una comunidad educativa no segregada.

    Además el concepto de educación excelente también debería tener en cuenta, hoy en día, lo señalado por Ken Robinson en cuanto a creatividad y a la necesidad de educar para un futuro que no conocemos, ni podemos casi imaginar. dhttp://www.ted.com/talks/ken_robinson_says_schools_kill_creativity.html

    Gracias por fomentar el debate serio y equilibrado. Además a raíz de su artículo, investigando, he encontrado esta página que me parece muy interesante. Es muy necesario en esta sociedad.

  28. JUAN FCO. RODRÍGUEZ | 12-04-2011 a las 13:28 | Denunciar Comentario
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    Me ha preocupado su pregunta, Sr. Marina (¿la excelencia es justa o insolidaria?). Y tanto, que, poco amante -dicho sea suavamente- de esta a-modo-de democracia asamblearia opinática y virtual, le escribo para dejar constancia de mi humilde opinión, según la cual la excelencia es solidaria o no es tal. Por tanto, en su pregunta hay una trampa; cuando menos, un maniqueísmo dialéctico para mí injustificado.

    Cambiando el tercio, añadiré que creo que es importante concebir la “excelencia” al menos desde dos perspectivas. Desde una primera, fundamental, se trataría de una “vocación”, de una actitud que de forma natural, generosa y solidaria, conlleva esfuerzo, el amor por el trabajo bien hecho, por la calidad, por el más pequeño detalle de lo cotidiano, por el rigor, la artesanía, la profesionalidad, … y -claro- la legítima recompensa del reconocimiento del mérito y su retribución, cualquiera sea la forma de ésta. Es, pues, una cuestión de valores. Y no es, contrariamente, una cuestión de ideologías, como se empeñan malévolamente algunos, presentando a los incautos o poco avisados, juntamente, demagógicamente, las churras y las merinas.

    Es desde esta primera concepción de lo que sea la excelencia y sus implicaciones desde la que nuestro sistema educativo ha fracasado casi estrepitosamente, porque así lo han querido -me parece- quienes últimamente han concebido y diseñado el sistema, sus programas y principios de sustentación (sic).

    La excelencia exige distinguir (lo contrario es una contradicción en los términos). Pero obsérvese que si la discriminación se lleva a cabo desde aquella concepción primera, de la vocación o actitud, éso de las mayores o menores posibilidades de elegir y las desigualdades en el origen pierde importancia -no digo que absolutamente, pero sí en buena medida-.

    Desde la segunda perspectiva, la de los resultados, “las notas”, los logros o fracasos, parece que la excelencia se entiende más fácilmente y -desde luego- es de la que con más frecuencia se habla, casi exclusivamente, olvidando que sin el elemento, embrión, actitudinal o vocacional no son posibles los resultados excelentes. Simplemente. Y así nos va. Casi en todos los órdenes.

    Y finalmente: mire Vd., yo no tengo muy claro, francamente, que la iniciativa de la Sra. Aguirre sea buena, mala o regular; pero es una iniciativa, y en la buena dirección -léase bienintencionada-. Y ocurre que no hay tiempo que perder. Y si entretanto, además, alguien se pone a la labor de intentar inocular excelencia en nuestras escuelas, institutos y universidades, o sea, en la Administración y personal docente, en nuestros alumnos más jóvenes, en los programas educativos y sus valores, más allá de ideologías, …pues a todos nos parecerá muy bien. Yo, desde luego, le desearé suerte, pero -visto el panorama, la actual política educativa y sus patrocinadores- no le arriendo las ganancias.

    Muchas gracias. Le deseo suerte en sus proyectos, y muchos éxitos y excelencias; está Vd. en el campo crucial de la educación, ¡ahi es nada!

    Cordialmente.

    Juan Fco. Rodríguez

  29. jose antonio marina | 12-04-2011 a las 17:04 | Denunciar Comentario
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    Comentario a Héctor (post 16) Me ha interesado mucho su idea de segundo nivel de oportunidades”. En efecto, las oportunidades aprovechadas abren el camino hacia nuevas oportunidades.
    COmentario a Paco (post 17) Tiene razón al señalar que el bachillerato no es educación obligatsoria, y que esto establece una distinciín esencial. Lo he explicado en el artículo que publiqué ayer en El Mundo, y que está en la Documentación de este blog. Estoy también de acuerdo en que debemos premiar el esfuerzo -y no sólo una teórica competencia. Dice que esto vale mientras encontramos una solución. Es verdad, pero creo que la solución la conocemos, y que se trata de ponerla en práctica. Pasa por una mayor flexibilidad del sistema, por una evaluación de los centros, y por premiar a los centros que por propia iniciativa alcancen la excelencia. Ese premio puede ser de muy variada índole: reconocimiento público, facilidades para que el profesorado accede a cursos de formación, a comisiones de estudio (no para que pase a la Universidad, porque eso convierte a la secundaria en camino de paso), ventajas económicas para los profesores de un centro de excelencia, ventajas para los alumnos no sólo por lo que han aprendido, sino por haber estudiado en ese centro. Lo que nos mata es la inercia, que nos lleva a pensar que todas las cosas están ya inventadas, probadas, y fracasadas.

  30. jose antonio marina | 12-04-2011 a las 17:12 | Denunciar Comentario
    30

    Comentario a Laura (post 18. Plantea muy bien el problema. ¿En qué consiste la excelencia?¿Cómo se mide? La nueva frontera educativa tiene que estudiar este asunto. ¿Qué entendemos por una vida lograda, por una inteligencia triunfante? Este asunto volverá una y otra vez a este blog. Seguro.
    Comentaro a Maria Teresa (post 19) Es verdad lo que dice. La meritocracia se implantó en el terreno de la administración pública porque era un dominio donde se podía controlar mejor y donde, de no hacerlo, se podían manejar arbitrariamente los poderes del Estado. Ahora, al hablar de la excelencia del sistema educativo no nos referimos sólo a proporcionar profesionales excelentes a la administración pública, ni siquiera al mundo laboral en general, sino a conseguir que todos los niños y niñas al abandonar el sistema educativo posean los recursos intelectuales, afectivos, ejecutivos y éticos necesarios para hacerse cargo de su vida.

  31. jose antonio marina | 12-04-2011 a las 17:16 | Denunciar Comentario
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    COmentario a Laura (post 20) Hay en efecto un contagio social. Todos pensamos, sentimos, actuamos a partir de una cultura. Si la cultura asciende nos facilita la ascensión. Si se degrada, es dificil resistirse a la degradación. Mi interés en este blog, en estar presente en las redes sociales es porque necesitamos mejorar la inteligencia compartida, la inteligencia social.

  32. Carmen B Camacho | 13-04-2011 a las 10:11 | Denunciar Comentario
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    Me parece una excelente idea el Centro Especial de Educación (público) que propone la Pta. de la CC.AA. de Madrid.
    Una vez que ya hemos logrado la “plena escolaridad”, es evidente que la futura inversión de la sociedad debe centrarse en evitar el abandono escolar y elevar el rendimiento educativo.
    Pero no en términos generales, sino individuales.
    No se puede llamar gueto a un Centro donde uno elige y aspira participar.
    Sería un aliciente para niños y niñas, de cualquier nivel económico y social, en donde encontraran respuestas a sus intereses intelectuales.
    Aventuro que las plazas de dicho Centro -al menos en sus primeros años- estarán mayoritariamente ocupadas por mujeres.

  33. Mariola | 13-04-2011 a las 11:39 | Denunciar Comentario
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    Parece que Esperanza Aguirre ha ampliado su idea de implantar el Bachillerato de Excelencia en un centro concreto (el San Mateo, proyecto piloto que sigue adelante). En una conferencia ayer, Aguirre dijo que este bachillerato execelente se va a extender a todos los centros que lo soliciten, para que de una manera flexible y voluntaria esté al alcance de todo alumno que lo desee.

  34. Pilar | 14-04-2011 a las 0:38 | Denunciar Comentario
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    Hola, mi opinión en cuanto a esta segregación por la excelencia es que me da miedo. Me da miedo que se pierdan altas capacidades por el camino, por un sistema educativo anacrónico y por un cuerpo de profesores desmotivados y desmotivadores que, por la suerte que tengo es lo que veo (con excepciones, por supuesto). La inteligencia de un niño si no se estimula adecuadamente puede pasar inadvertida e incluso deteriorarse por su no uso. En cambio, la motivación, las ganas de saber, la consecución de objetivos a base de esfuerzo personal y del gusto por lo que se hace se puede adiestrar, se puede enseñar, se puede aprender y va a marcar más que ninguna otra diferencia los logros académicos.
    He leido en algún post que lo importante es enseñar a pensar a nuestros niños y estoy totalmente de acuerdo, debemos entre todos fomentar el espíritu crítico, desterrar creencias y eso se consigue enseñando a leer y a escribir, pero entendiendo lo que se lee y consiguiendo que se entienda lo que se escribe. Pero si su entorno está cargado de prejuicios y estereotipos dificilmente le va a enseñar a razonar, como mucho le podrá enseñar a creer.
    Lo siento, hoy estoy un poco pesimista

  35. Antonio Garcia Vaquerizo | 14-04-2011 a las 13:34 | Denunciar Comentario
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    Estimado José Antonio Marina:

    Es un honor para mí enviarte mi opinión sobre este asunto tan interesante que coincide con la apertura de una NUEVA ERA y estos van a ser los cimientos donde se asentará, el mérito individual en favor de la comunidad.

    Tendremos argumentos de todos los tipos y clases , unos en su defensa y otros en no hacer nada, pero no podemos consentir por más tiempo estar desaprovechando los recursos naturales esperando para que todos “seamos iguales “, iguales a qué. La sociedad tiene una evolución imparable y es mejor activarla que pararla y sobre todo hay que aprovechar los momentos en los cuales estamos preparados y ahora lo estamos , lo podemos financiar y lo mejor es que tenemos la materia prima: jóvenes que pese a lo que sucede y reciben de la sociedad son capaces de mejorar de sacrificarse , de no hacer caso de los discursos con energía negativa y ser un halo de esperanza para el futuro.

    Me gusta soñar y me imagino a estos jóvenes vertiendo a la sociedad todo lo aprendido y lo aportado por ellos desde el profesorado en todas las etapas de foramción de los jóvenes o desde la investigación para entender el comportamiento de los circuitos energéticos . En 20 años tendríamos la sociedad que nos gustaría disfrutar. Es más tengo 67 años y me aferraría a esta esperanza para poder disfrutarla . Tendría un objetivo claro y conciso para alargar mi periodo de madurez.

    Un cordial saludo
    Antonio

  36. jose antonio marina | 14-04-2011 a las 20:49 | Denunciar Comentario
    36

    Comentario a Angel (post 21) Su comentario es teórico, no práctico. Claro que el bachillerato tiene que promover la excelencia. Pero en la práctica, los alumnos son diferentes. Unos mejores y otros peores. En la ESO es obligatorio atender a todos porque es una educacion integradora. Pero en Bachillerato, ¿debemos admitir a alumnos que no quieren estudiar? El ambiente es muy poderoso. En secundaria tenemos el problema de que muchos estupendos estudiantes no quieren estudiar porque eso les incluye en el grupo de los “empollones” rechazado por otros. ¿Y que hacemos con los alumnos que van más rápido que los otros? Me gustaría que comprendieran la complejidad real del mundo de la educación.

  37. jose antonio marina | 15-04-2011 a las 15:00 | Denunciar Comentario
    37

    Contestación a Pedro (post 27): Es verdad que la excelencia -que era en el mundo clasico una virtud fundamentalmente ética- tiene ahora un significado tecno-económico que emborrona mucho la discusión. Lo mismo ha ocurrido con la palabra de origen griego que denominaba al “mejor” (aristós, de donde viene aristócrata). La palabra dejó de designar la excelencia paara significar un privilegio hereditario. Las palabras nos juegan malas pasadas.
    La creatividad, en efecto, es necesaria para acomodarse en un
    mndo tan complejo como el nuestro.
    COntestacion a Juan Fco (post 28) Usted se refiere a la excelencia ética, y en efecto, esa busca mejorar. Iba a decir “la perfección”, pero es otra palabra que en este momento es casi inservible.”La perfección es fascista”, se ha llegado a decir. Lo cierto es que la ética, para Aristóteles, no era otra cosa que la vida excelen

  38. Jon Bishop | 23-04-2011 a las 12:03 | Denunciar Comentario
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    Quiero darle las gracias por su exposición pública y su valentía al hablar en nuestro nombre ( los profesores de Instituto ).La excelencia es una crueldad en nuestra sociedad. Con ingentes masas de alumnos sin la mínima motivación para ser algo, la clasificación por rendimiento se considera Fascista…Seguimos sin leer a Ortega.
    A nuestros dirigentes no le interesa (…” como no sabe la gente ya, encima quieres que metamos mas dinero en la escuela”). Debemos abogar por exámenes externos (elaborados por las delegaciones Provinciales y corregidos por profesores externos al centro) . Se deben publicar los niveles mínimos de conocimientos por área y cursos…y exigirlos. PD:¿cómo erradicaría la violencia en el aula?

  39. José Biedma López | 29-04-2011 a las 20:59 | Denunciar Comentario
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    El problema lo expresó Séneca: “Quien beneficia a los malos, perjudica a los buenos”. ¿Es inevitable? Nuestro sistema ha puesto el énfasis en la compensación (“enseñanza comprensiva”). ¿Puede la educación pública compensar la desestructuración familiar, el abandono de los hijos, el halago de los medios? Lo dudo. El fracaso es social, no educativo. Los poderes públicos han renunciado al compromiso pedagógico, a favor del demagógico. Estamos dando un lustrecillo a quienes abandonaban el sistema educativo antes de los 16, es verdad, pero el resultado es esa heterogeneidad inabordable en la ESO, que sin duda perjudica a los mejores (los que tienen talentos: inteligencia y voluntad). ¿Se puede obligar a estudiar a quien no quiere?
    Como director de un centro de secundaria, dedico mucho más tiempo a los disruptivos y retrasados educativos (y a sus padres), que a los dóciles y capaces (o a sus padres). Añado que la faena -por peligrosa, un día sí otro no se me amenaza e insulta- me emociona, “me pone”, como se dice ahora. Pero no dejo de recelarme que soy injusto con quienes quieren y pueden, que pierdo el tiempo echando refinadas flores a quienes no aprecian su valor ni significado. Mi ciencia corre tras ellos, pero ellos corren más, ¿no estaré perdiendo tiempo y ciencia? Platón respondería afirmativamente a esta pregunta. No exigía en su Academia dinero ni alcurnia, ni establecía discriminaciones de género, pero sí exigía respeto al conocimiento y a la verdad y capacidad de trabajo (abnegación)… ¿Puede haber discípulos sin “disciplina”?
    Cuando un padre me pregunta por su hijo/a, le digo que va estupendamente si no me suena demasiado su nombre, en realidad hago de psicólogo, de consultor, de mediador, de juez, de policía, de verdugo (expulsiones y expulsiones), más que de docente… En mis clases de “obligatoria” (sobre todo en el primer ciclo) pasa lo mismo, derrocho tiempo con los problemáticos (que huyendo de francés se han matriculado en algo tan pretencioso como Cambios Sociales y Nuevas Relaciones de Género), con aquellos que, desgraciadamente, no van a conseguir graduarse… Mientras, chicos y chicas que no son precisamente superdotados, ni ricos, pierden el tiempo, se ralentiza su progreso por la rémora de quienes no pueden o no quieren estudiar… “¡el cardo siempre gritando y la flor siempre callá!” (como decía la copla) y, lo que es peor, son molestados incesamentemente, cuando no acosados y robados, por los primeros…
    ¿Qué manía de que todo el mundo estudie? ¿No es una tortura someter a seis horas de enseñanza académica a quien no la quiere? Reprochaban al inasequible catedrático de bachillerato sus clases magistrales, ¡e imponen la obligación de aprender inglés, francés y álgebra, a quien apenas domina su propio idioma!; el resultado: objetores escolares, niñas que dan la lata porque se aburren, centros convertidos en guarderías o verbenas celebratorias de consignas políticas… ¿Por qué no una formación profesional digna a partir de los catorce a quienes necesitan mover el esqueleto y el sistema muscular, más que las neuronas? ¿Cómo podemos evitar, si no, que el café para todos se convierta en achicoria? That’s the question!
    Ojalá Séneca se equivocara y sea posible mejorar a todos. A fin de cuentas, el bosque sería muy aburrido si sólo cantaran en él los jilgueros y ruiseñores…

  40. jose antonio marina | 01-05-2011 a las 21:27 | Denunciar Comentario
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    Respuesta a Gabriel (post 22). Creo que la solución está en un curriculum mínimo, que deje tiempo paa una gran diversidad complementaria. Es la solución que ha propuesto la OCDE.
    Respuesta a Puri (post 23). En efecto, la idea de excelencia debe ser personal. No se trata de ser EL MEJOR, porque eso condena a todos los demás al fracaso, sino de que cada niño alcance su máximo desarollo, su propia excelencia. No puedo pensar que un niño Dawn va a ser el mejor, pero si creo que puede alcanzar su excelencia voy a dedicarme apasionadamente a fomentarla.
    Respuesta a Angel (post 25) La naturaleza es darwiniana e inclemente. Los humanos queremos buscar procedimientos menos naturales y más justos. Tiene razón al decir que la excelencia debería despertar la ADMIRACION Y LA EMULACION, es decir, el deseo de igualarla. La crisis de admiración -el pensar que es humillante reconocer el mérito- es un síntoma de encanallamiento cultural y moral.

  41. jose antonio marina | 01-05-2011 a las 21:30 | Denunciar Comentario
    41

    Respuesta a Juan Fco (post 28). La excelencia ética es solidaria. Por eso creo que debemos reivindicarla como gran creación de la inteligencia humana.
    Respuesta a Carmen (post 32). De acuerdo. Lo que necesitamos ahora es luchar contra el abandono y fracaso escolar y elevar el rendimiento educativo. Y podemos hacerlo, si nos lo tomamos en serio.
    Respuessta a Pilar (post 34). Se trata precisamente de no segregar, sino de impulsar a todos.

  42. jose antonio marina | 01-05-2011 a las 21:38 | Denunciar Comentario
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    Respuesta a Antonio (post 35) A mi también me gusdta soñar…sobre todo si los sueños pueden ser posibles. Estoy seguro de que no necesitariamos veinte años. Un sistema educativo puede cambiarse en cinco años. Lo importante es que seamos muchos los dispuestos a arrimar el hombro.
    respuesta a Jon (post 38) Querido colega. Respecto a la excelencia se han dicho muchas tonterías. Recuerdo a un Presidente de telefónica que cuando le preguntaron por las averías contestó que “la perfección es fascista”. La violencia en un aula es dificil de conseguir, pero en un centro no. Los estudios que tenemos es que se puede eliminar en muy poco tiempo. Puedes ver el programa que ela boré con mi equipo, publiocado en http://www.movilizacioneducativa.net

  43. Paco Muñoz | 07-05-2011 a las 0:01 | Denunciar Comentario
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    Nuestro actual sistema educativo promueve la excelencia, cómo no, pero lo hace conforme a determinados valores. Dichos valores son los correspondientes a un sistema educativo heredero de la ilustración y centrado, por tanto, en la naturaleza disciplinar y científica de los contenidos curriculares y en la generalización de una educación pública a cargo de una parte de la administración pública caracterizada como funcionarios docentes. Esto, resumiendo mucho y para apoyar la argumentación. El sistema, por tanto, está orientado a inculcar una excelencia disciplinar en el alumnado (sobre todo en secundaria). Los alumnos excelentes serán los que más sepan de las distintas disciplinas: matemáticas, lengua, ciencias sociales, etc. Se trata de una excelencia cognitiva, una línea de desarrollo (una de las inteligencias múltiples que diría Gardner), que es fundamental, pero no es la única, desde luego. Esta excelencia disciplinar tiene que ser impartida por, claro está, especialistas en disciplinas. La excelencia en el profesorado será la correspondiente al profesor que más sepa y que mejor enseñe su asignatura, el mejor funcionario docente para entendernos (por eso llamo funcionarial a este modelo de sistema educativo). Todo este sistema es el que ya no da más de sí, ha cumplido una función importante (y lo sigue haciendo, sobre todo frente a esa cultura de la indulgencia, que ha sido una de las malas consecuencias del estado del bienestar que disfrutamos, a pesar de la crisis), pero la era de la información y las consecuencias que impone (lo cognitivo ahora está en todas partes, etc), demandan un paso más en la mejora del sistema educativo. Eso implica, por supuesto una redefinición de la excelencia (aparte de todo lo demás, y esa es creo, la tarea por la que estamos aquí), tanto en alumnado como en el profesorado. La propuesta de Aguirre volvería locos de contentos a los padres de la Ilustración, pero a estas alturas la propuesta más adecuada no me parece esta precisamente (aunque menos es nada, claro). La redefinición de la excelencia en el sistema educativo pasa, ineludiblemente, por una reconstrucción del concepto de educación mismo, que recoja lo heredado del modelo funcionarial, lo amplíe y lo profundice. Creo que, al menos por mi parte, en ello estamos los que escribimos en blogs como este.

  44. Karelis Belmonte sec : 34 | 10-05-2011 a las 1:29 | Denunciar Comentario
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    el merito es importante y fundamental ya que necesitamos que nos reconozcan las buenas acciones para tener éxito por medio del mismo se puede encontrar la fuerza para alcanzar nuevos propósitos y metas,y así lograr cada día ser mejor persona.

  45. angel crespo | 23-05-2011 a las 11:55 | Denunciar Comentario
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    Cada uno debe dar de sí todo lo que pueda. Yo no soy un gran deportista pero me gusta el deporte y por lo tanto no me dejarían entrar en un centro de alto rendimiento deportivo, porque no tengo cualidades, lo entiendo y lo acepto. Pero soy muy bueno en química, por ejemplo, y no tengo donde estudiar algo más que lo que me dan en el instituto. ¿por qué no puedo acudir a un centro de alto rendimiento en química?, ¿en física quántica?, Nuestros cerebros se van, el último un abulense a Alemania (ver periódico El Mundo del domingo 22 de mayo). Por la igualdad raseamos a toda la sociedad por abajo, mejoramos en igualdad pero fallamos en justicia.

  46. Remedios | 01-06-2011 a las 13:40 | Denunciar Comentario
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    Como profesora de Secundaria y Bachillerato, coincido con usted en que nos enfrentamos a una situación contradictoria: la dinámica de trabajo actual en la ESO no favorece la excelencia, porque nuestro primer objetivo es conseguir que el mayor número de alumnos/-as promocione y evitar, en la medida de lo posible, la marginalidad a que puedan quedar abocados los estudiantes que no culminen con éxito la etapa educativa obligatoria. Me parece imprescindible el que se ofrezca igualdad de oportunidades a todos los jóvenes, pero tengo la impresión de que hemos hecho un “cajón de sastre” donde todo cabe y que no ofrece respuestas reales a las inquietudes de muchos de nuestros adolescentes. Desde mi punto de vista, parte del fracaso se debe a que es necesario seguir un programa uniforme común, cuando quizás los derechos individuales estarían más garantizados si se abriera un mayor abanico de posibilidades desde edades más tempranas.
    Como educadora creo en el valor del esfuerzo y en la importancia de inculcar en nuestros jóvenes la importancia de la disciplina para superar metas en la vida. Somos todos iguales en cuanto a seres humanos, pero, nos guste o no, somos libres (y por tanto responsables del resultado de nuestras acciones individuales). Pienso que la cuestión del mérito es independiente de ideologías de izquierdas o de derechas y que tiene que ver con la capacidad de superación, con valores intrínsecos al ser humano que como educadores deberíamos fomentar.

  47. gay webcam | 30-11-2011 a las 12:04 | Denunciar Comentario
    47

    Información impresionante. Muchas gracias por la info útil! Por cierto, estoy teniendo problemas con la suscripción a tu feed RSS, ?podría ayudarme con el proceso de suscripción? De todos modos, en espera de otro post impresionante!

  48. Marcela | 05-09-2013 a las 2:08 | Denunciar Comentario
    48

    ¿ Qué tiene que ver el mérito con el bachillerato de excelencia?.
    Mérito para mí es que a pesar de que tengas todas las papeletas para no poder estudiar puedes llegar a ser una persona que ha desarrollado sus talentos , por sí misma.
    Yo asocio , estudio a cultura y a desarrollo personal y esto a capacidad de decisión.
    Merito es igual a trabajo personal más dificultades, a mayor dificultad más mérito.

1 Enlace externo en El mérito

  1. » Sobre la excelencia | 12-04-2011 a las 8:45 | Denunciar Comentario
    1

    [...] saben que estos últimos días intento aclarar mis ideas acerca de la conveniencia de crear centros educativos de excelencia, para [...]

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