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Repensar la Educación

José Antonio Marina

Fundación SM

Sobre la excelencia

Ya saben que estos últimos días intento aclarar mis ideas acerca de la conveniencia de crear centros educativos de excelencia, para estudiantes de bachillerato. En Francia, por ejemplo, los hay. Los liceos Henri-IV o Louis-le-Grand en París lo son. O al menos lo eran. En España ha habido algunos con clara vocación de excelencia, como el Ramiro de Maeztu de Madrid, y otros que me gustaría conocer. Después de mis pesquisas he llegado a la conclusión de que hay procedimientos para convertir a todos los centros en centros de excelencia total.

Un CENTRO DE EXCELENCIA TOTAL es el que tiene resultados excelentes con los alumnos  extraordinarios, buenos, regulares, malos y pésimos. Esto, sin duda, es más difícil que implantar centros especiales, porque para conseguirlo hay que introducir una flexibilidad en los centros que no tenemos y, naturalmente, contar con la implicación de toda la comunidad educativa. Estoy seguro de que muchos centros lo están haciendo. Conozco, por ejemplo, el Colegio Montserrat, de Barcelona, y muchos otros que me gustaría conocer y dar a conocer. Hace unos días, en el Congreso de Ciudades Educadoras, algunos centros presentaron propuestas innovadoras que merecen un aplauso.

Tenemos que dar a conocer esas propuestas. Demostrar que sabemos lo que hay que hacer con la educación. Creo que el tiempo está maduro para hacerlo. El martes pasado estuve invitado a una comida organizada por la Fundación Everis, que preside el ex ministro Eduardo Serra, que publicó hace unos meses un informe muy comentado sobre la situación de la sociedad española en todos sus aspectos, incluido, claro está, el educativo. Para hacerlo, pidieron su opinión a cien personas, casi todas del mundo de la empresa. Del mundo educativo participamos Víctor Pérez Diaz, Emilio Lamo de Espinosa, Miguel Ángel Larios, Juan Antonio Sagardoy, Pedro Schwartz, todos catedráticos de Universidad, y yo como catedrático de Bachillerato. La comida había sido organizada para analizar la repercusión del informe, y para comunicarnos que la Fundación había decidido dedicar su próximo informe a la educación. Alardeando de mi condición de profesor de secundaria –cosa de la que presumo siempre que puedo-, y de que, por lo tanto, era el que estaba en la trinchera educativa, recomendé que no se hicieran más análisis sociológicos de la educación en España, que no se centraran en la Universidad, y que propusieran soluciones, porque –esa era, es, y sigue siendo mi tesis- casi todos los problemas educativos tienen solución y a menor plazo del que se piensa. Añadí que esas soluciones las conocíamos nosotros, los docentes, y espero que no tarden en pedirlas. Jugué de farol, lo sé, pero sólo parcialmente. Estoy seguro de que si nos pusiéramos a estudiar el asunto con rigor, aprovechando nuestra experiencia, aprendiendo de las ajenas, buscando a los expertos necesarios para aquello que no dominemos, el mundo de la educación podría hacer propuestas que por su calidad tuvieran que ser tenidas en cuenta. Ya les diré en qué para todo esto. Por mí, que no quede.

MIRANDO CON MICROSCOPIO Y CATALEJO

En mi niñez, leía –supongo que en el TBO- las andanzas del “reporter Tribulete que en todas partes se mete”. Esta semana me he sentido así, porque mi afán de enterarme de lo que pasa me ha hecho ir de un lado para otro. El jueves estuve en Alcobendas, donde Eva Tormo, concejala de Educación, había organizado una jornada para estudiar el absentismo escolar. Algunos ayuntamientos están implicándose seriamente en la educación, a pesar de no tener competencias educativas. Alcobendas, Algete, Leganés, por ejemplo. Me encontré con Juan José Nieto, director de un IES (www.mejoratuescuelapública.es) donde se ha establecido un interesante programa de Tutorías individuales.

El viernes estuve en Molina de Segura, cuyo alcalde también está demostrando una eficaz preocupación educativa. Visité un delicioso colegio de primaria, dirigido por Fina García Lozano, y quedé admirado por la gracia de los trabajos de sus pequeños genios. Al terminar la conferencia que di en la Facultad de Medicina de Murcia, Antonio Marco Pérez, profesor en un instituto de secundaria, me entregó su libro La hospitalidad en la poesía griega arcaica. Es un trabajo de rigurosa erudición sobre un importante tema que ha sido olvidado: la hospitalidad. Al leerlo, se descubre la importancia que se dio a esta virtud en las culturas antiguas. Lo menciono porque me gustaría dar a conocer todo el talento que hay en el sistema docente no universitario. Como último acto de esta semana viajera, el viernes participé en la Olimpiada Filosófica para alumnos de Secundaria, en Madrid. Pasé un rato estupendo, escuchando filosofar a nuestros alumnos. De nuevo me encontré con otro Catedrático de Secundaria de gran valía, Félix García Moriyón, un incansable trabajador en pro de la “Filosofía para Niños”, y autor de importantes obras sobre filosofía y educación, como pueden comprobar en Google.

Mis confidentes me han pasado un artículo publicado en Psychologies (Nº 75), que hace referencia al escándalo levantado en Francia por un ejemplar de la revista Vogue Paris (nº 913 diciembre 2010/enero2011) , con niñas modelos de 7 años en poses “seductoras” (http://sharif.st/stills/vogue-paris-cadeaux). Ya les advertí que, como todos los best-sellers, este blog también iba a tener algo de sexo. Les pongo la referencia por si les interesa, y cuelgo en Documentación un Informe de la American Psychological Association sobre el fenómeno de la sexualización precoz de la infancia. Aprovecho la ocasión para decirles que me pueden enviar cualquier información que les parezca que debe conocer el planeta educativo.

Gracias por anticipado.



escrito el 12 de abril de 2011 por en General


23 Comentarios en Sobre la excelencia

  1. Aurora | 13-04-2011 a las 11:41 | Denunciar Comentario
    1

    Hace tiempo que le leo y siempre me ha gustado su sentido común. pregunta en el mundo si la excelencia es justa o insolidaria. Me parece justa cuando se trata de estimular a todos los alumnos. Otra cosa es la capacidad o la aplicación de algunos, que si dan más se les puede dar todo lo que necesitan. No es insolidaria. Si leyeran más a los clásicos ( no usted, que me consta que los lee)
    sabrian que justicia es dar a cada uno lo que corresponde, no a todos por igual….

  2. Laura Bermejo Hidalgo | 13-04-2011 a las 12:55 | Denunciar Comentario
    2

    No creo que se trate tanto de centros, como de líneas pedagógicas que se apliquen; lo cual hace posible que en todos los centros sea factible la excelencia. Rudolf Steiner llevó a una fábrica de tabaco su idea de la educación, y hoy día sigue con vida, la pedagogía Waldorf. Giner de los Ríos también aportó bastante. ¿Es que nunca ha interesado, de verdad, al Estado el formar personas excelentes?.No. Pero creo que en una verdadera democracia, de igualdad de oportunidades, hay que concienciar al individuo que tiene derecho a exigir al Estado y la sociedad la ayuda necesaria para ser excelente. Pero la excelencia no será un derecho constitucional miestras no se desligue de la política y la economía.

  3. Carmen | 13-04-2011 a las 17:55 | Denunciar Comentario
    3

    Me sumo a la opinión de que hay que dar a cada uno lo que le corresponde y creo que esas escuelas de excelencia remediarían la atención a un alumnado que la precisa. Soy maestra de primaria, me preocupa un alumno con sobredotación (diagnósticado) que tiene que conformarse con el rasero que pongo en mi clase para intentar que me sigan todos. La escuela integradora, la mayoría de las veces, sólo existe en la teoría, porque no hay más medios humanos para atender a los que no “llegan” y a los que se “pasan”. Entonces apoyamos a los primeros y estamos perjudicando a los segundos.
    Si en nuestras escuelas actuales no se puede atender la diferencia, debemos escuchar todas las opiniones, pero por favor, que están fundamentadas en la pedagogía no en el “aire que sopla”.

  4. Puri | 14-04-2011 a las 12:31 | Denunciar Comentario
    4

    Yo también creo que el tiempo ha llegado, es el momento de cambiar la forma de educar, y también creo que la forma de hacerlo es desde cada maestro y desde cada escuela, y desde cada familia, tenemos que pensar globalmente, pero tenemos que actuar localmente.
    Por eso me gusta la idea de crear una red de educadores para poder dar a conocer lo que se está haciendo, para poder pensar globlamente y para que luego cada uno lo asimile, lo piense y lo aplique localmente adaptándolo a lo que tiene a su alrededor.

    Y por supuesto que estoy convencida de que podemos hacerlo, solo tenemos que hacerlo, pero nosotros, sin esperar que haya un gran estudio que nos lo diga o que se apruebe una gran ley con el consenso de todos los políticos(ja,ja), las cosas no funcionan así… esto es como el lenguaje, la gente utiliza el lenguaje cada día, habla y al cabo de los años la Real Academia incorpora la palabra “gilipollas” al diccionario. Pues esto es lo mismo,así que actuemos…

    Y en cuanto a la excelencia es evidente que hay que buscar la excelencia TOTAL, en TODOS los centros y por supuesto en TODOS los alumnos. El talento para sacar buenas notas está bien y además tiene la ventaja de que es fácilmente detectable y medible y está avalado por años de aplicación.
    El verdadero reto en la educación está en detectar el talento que tiene cada uno de los alumnos, reconocérselo y potenciarlo hasta llegar a la excelencia, o cuanto menos enseñarle el camino para que la consiga por sí mismo y TODOS ellos tienen alguno,no lo dudéis.
    No podemos permitirnos el lujo de desechar ninguno de ellos, más que nada porque en una época de cambios e incertidumbre no tenemos ni idea del tipo de talento que nos va a ser útil para enfrentarnos a los retos que se nos presentarán en el futuro, y la verdad no creo que el Talento para sacar sobresalientes sea uno de ellos. Son tiempos de cambios, cuanto antes nos demos cuenta, lo admitamos y actuemos mejor preparados estaremos para ellos.

  5. jose antonio marina | 14-04-2011 a las 20:25 | Denunciar Comentario
    5

    Comentario a Aurora:Creo que ese es el asunto. Hay dos modos de entender la excelencia: como una calificación absoluta o como una calificación personal. Desde el punto de vista absoluto, como le oí decir a un subcampeón mundial de atletismo de mi tierra, sólo triunfa el primero, los demás son unos fracasados. Desde un punto de vista personal, se trata de que cada niño. cada adolescente, cada adulto, alcance su grado propio de excelencia. Es decir, que desarrolle todas sus posibilidades. Será un triunfador aunque quede en el puesto……

  6. jose antonio marina | 14-04-2011 a las 20:29 | Denunciar Comentario
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    Comentario a Laura (post 2) De acuerdo, si añades una cosa. En toda democracia, dices, hay que concienciar al individuo a exigir del estado y de la sociedad la ayuda para ser excelentge. Entonces, el estado y la sociedad debe exigir al individuo el deber de ser excelente. Entgonces, estoy de acuerdo.

  7. jose antonio marina | 14-04-2011 a las 20:40 | Denunciar Comentario
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    Comentario a Puri (posts 3). Me parece estupendo que pienses que es interesante una red de educadores comprometidos. No tenemos que esperar a que instituciones alejadas y miríficas nos los permitan. Podemos hacerlo, y tenemos los medios. por ejemplo, este blog. Anima a tus amigos y colegas a que participen. Yo me comprometo a hacer llegar vuestra opiniones a quien sea.
    Por supuesto, de lo que se trata es de descubrir el talento en nuetros alumnos. Algunos tienen mucho, otros muy poco. Nosotros somos sus cuidadores. SU ULTIMA Y A VECES UNICA OPORTUNIDAD.

  8. Jose María Muñoz | 14-04-2011 a las 21:35 | Denunciar Comentario
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    Toda areté, virtud o excelencia tiene su contexto.No creo que sea una mera cuestión de “aplicación”. Un habitante de una tribu amazónica verá como excelente sabr manejar el cebo para pescar, distinguir las plantas comestibles de las venenosas…¿Qué concepto de virtuoso o excelente nos propone, señor Marina?
    ¿Por qué dice -en su artículo del Mundo sobre la idea de Aguirre (esta mejor que la de la tarima desde luego…) de hacer un centro de bachillerato de la excelencia- que son incompatibles la integración social y la promoción del mérito?
    Creo que sus propuestas son interesantes pero pecan, a mi modesto modo de entender, de rastros ideológicos (esos que dice usted de no sé que “tribu”)al afirmar que no es posible el café para todos. Una cosa es el café, y otra la educación… Creo que el nivel de complejidad varia según el objeto.
    Básicamente habría que pedir a las autoridades que aumenten el presupuesto, que dejen de financiar la escuela privada (como hace la señora Aguirre), volver a un bachillerato de 4 años y ofrecer alternativas de formación profesional (lo que requiere evidentemente más dinero).Respecto a la excelencia del profesorado, la verdad es que requiere también bastante trabajo…No hay más que ver la chapuza de falso bilingüismo que ha montado la señora Aguirre.
    Un cordial saludo

  9. jose antonio marina | 15-04-2011 a las 0:21 | Denunciar Comentario
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    Comentario a Jose Maria: Pues sí, le puedo decir las aretes a las que me refiero, porque esas no son contextuales, sino supracontextuales. POr ejemplo, la capacidad de razonar, la búsqueda de la justicia, la capacidad de atender a los argumentos ajenos, la virtud de controlar el propio comportamiento y no dejarse arrebatar por la furia, la valentía, la lealtad, la veracidad, etc. etc. Puesto que critico tanto los “pensamientos de la tribu” estaría encantado en que me dijera los rastros ifdeológicos que encuentra en mis escritos. Por último, hay propuestas que necesitan concreción. ¿A qué se refiere con cuatro años de bachillerato? ¿A los dos actuales más otros dos? ¿Es decir, a terminar la enseñanza secundaria a los 20 años? ¿Sería obligatorio o voluntario? Puede que sea una solución retrasar la entrada en la Universidad hasta los 21, pero entonces ¿hasta qué edad retrasamos la salida de la universidad?¿Está bien mantener tanto tiempo a los jóvenes en un estado de adolescencia prolongada? Me parece bien estudiar y discutir el tema sobre el que en este momento no tengo una opinión clara.

  10. pacomuno | 15-04-2011 a las 0:53 | Denunciar Comentario
    10

    Soy seguidor y admirador de José Antonio Marina desde hace muchos años (desde su “Teoría de la inteligencia creadora”) y me parece una de las pocas personas con relevancia pública que se toma en serio esto de la educación. Sus propuestas son siempre retadoras y estimulantes, como este blog, por ejemplo. Gracias a él los docentes podemos expresar opiniones y reflexiones más o menos profundas. Si no le he entendido mal, ya es hora que los profesores tomen las riendas y hagan oir su voz en el panorama educativo, en el que todo el mundo opina y se siente con autoridad para hacerlo, siendo la voz menos oída, paradójicamente, la de los docentes. Tengo mis propias teorías sobre por qué pasa esto (puede consultarse el blog que realicé sobre profesionalidad docente en la plataforma de “Aprender a pensar” titulado “Por qué profesionalidad docente”). El caso es que aunque la tormenta de ideas que se genera es de lo más saludable, me pregunto qué es lo que queda después de todo, esto sino un montón de reflexiones, ideas, opiniones, etc, que quizás no hacen más que servir de desahogo a un colectivo deseoso de ser escuchado pero que no encuentra vías reales (no virtuales) para concretar ninguna cosa o cambiar de verdad algo. Creo que debería sistematizarse más el debate y no estar al albur de la actualidad, lo cual no hace más que distraer de los temas de fondo que nunca se tratan. En mi opinión, estamos viviendo un cambio de la era industrial a la era de la información. El cambio es de tal calibre que la profesión docente y el sistema educativo se han quedado obsoletos, o si no, desde luego, con poco que ofrecer a la sociedad de la información. Creo que hay temas ineludibles a tratar: una nueva concepción de la educación, la insuficiencia del modelo funcionarial de la profesionalidad docente, la formación inicial y permanente del profesorado, la colaboración de la institución escolar con la sociedad y la familia.
    Lo que quiero decir es que deberíamos encauzar nuestras energías y centrarnos en cuestiones centrales y fundamentales: ¿Cómo debería ser el nuevo modelo de profesor? ¿Qué deberíamos enseñar o cómo deberían aprender los alumnos? ¿Cómo debería ser una carrera profesional docente que estimulara el talento dentro de la profesión y generara conocimiento profesional? ¿Cómo podría ser la colaboración de la familia, la escuela y la sociedad?
    Al pensar sobre estos temas, ¿no estaríamos buscando la excelencia en este blog o buscando la grandeza de la que habla Marina?
    Gracias y un saludo a todos.

  11. jose antonio marina | 15-04-2011 a las 9:49 | Denunciar Comentario
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    Contestación a Pacomuno: Has definido muy bien de qué va la Nueva Frontera Educativa. Una reflexión del mundo educativo sobre sí mismo, un deseo de asumir más responsabilidades y por lo tanto de formarse paara asumirlas, una mayor presencia en los debates públicos, una reivindicación de nuestra competencia y un esfuerzo temaz por ganarse la confianza de la sociedad. Para podere recuperar la autoridad perdida, debemos convertirnos en “autoridades en educación”, en el mismo sentido en que decimos “es una autoridad en medicina”. Nosotros tenemos que buscar nuestra propia excelencia para poder exigirla o fomentarla en los demás. Somos una profesión de élite. Otra cosa que quiero conseguir con la ayuda de todos es que lo que se diga en este blog llegue a todas las personas, en todos los niveles- que deban saber más sobre educación.

  12. Paco Muñoz (antiguo pacomuno) | 16-04-2011 a las 0:37 | Denunciar Comentario
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    Recogiendo su sugerencia, Sr Marina, la apuesta es fuerte. Mi primera impresión es que es modelo funcionarial de profesionalidad docente ha impedido que el profesorado se dedicara a reflexionar sobre su propia profesión. Es un círculo vicioso: todo el mundo habla de educación excepto los que la ponen en práctica, los profesores. La razón es sencilla: simplemente, como funcionarios docentes no es nuestra misión. El modelo funcionarial implica una asunción de (estoy hablando de secundaria) una función clara y única: instruir en una determinada materia. Es evidente que esto ya no nos sirve, o, mejor dicho, no debería servir si vamos a exigirle a la educación lo que está en el ambiente, a saber, formar ciudadanos para la era de la información. No puedo extenderme aquí mucho por razones obvias, pero solo decir que mi propuesta de profesionalidad está recogida en el blog que mencioné en la entrada anterior, pues es un tema que me ha interesado desde que he sido consciente de las limitaciones que dicho modelo impone.
    Es un modelo basado en la teoría integral de Ken Wilber y con aportaciones de Habermas. Terminaré diciendo que el modelo funcionarial, más que sustituido, debería ser ampliado y profundizado, pues ha sido un modelo que era adecuado para las necesidades de la educación en los momentos históricos para los que fue creado. Esta época, insisto, ha terminado. Bienvenida sea la era de la información. ¿Estaremos a la altura que merece?
    Saludos cordiales.

  13. Puri | 18-04-2011 a las 13:56 | Denunciar Comentario
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    No creo que el formato blog sea el más adecuado para una red de educadores comprometidos, hay demasiado pensamiento global y muy poca acción local, quizás fuese mejor utilizar un formato Foro, por lo menos al principio.
    En cuanto a la afirmación de que hay alumnos que tienen mucho talento y otros muy poco no estoy de acuerdo en absoluto, eso dependará de qué talento estemos hablando y de para qué sirve ese talento, los que tienen mucho talento para una cosa tendrán muy poco para otra y al revés…
    Y al final el educador no está para cuidar de sus alumnos ni tan siquiera para decirles en qué tienen talento, está para CREER en ellos y en sus capacidades y apoyarles y animarles y decirles que ellos pueden hacerlo…
    Si no crees en TODOS tus alumnos y en su capacidad para superarse y llegar a la excelencia mejor no te dediques al mundo de la educación.

  14. Juan Manuel Chica Cruz | 18-04-2011 a las 19:16 | Denunciar Comentario
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    Hola. Soy profesor de Educación Secundaria. Y a partir de ahora voy a intentar proclamarlo con el mismo orgullo que lo hace D. José Antonio Marina. Con respecto al debate Excelencia versus Igualdad. Sobre si promover la excelencia sería una cosa justa o insolidaria. He de decir lo siguiente: La situación ideal, a la que tenemos la obligación de intentar conseguir, al igual que la humanidad debe de establecer una órbita elevada y estable de dignidad, sería aquella en que la educación sea algo extensible a todos y de excelencia. Ese es el principio máximo al que debemos de aspirar. Ahora bien, con los medios y la situación acutual si bien parece que hemos conseguido la igualdad los informes y evaluaciones del sistema educativo parecen indicar que estamos le jos de la excelencia. El que en alguna comunidad autónoma dentro de los centros educativos se propoga la creación de aulas de excelencia, me parece un paso interesante en la dirección correcta siempre y cuando el objetivo final sea expandir estas aulas de excelencia al resto del centro educativo. De no ser así, creo que estariamos desfavoreciendo a las clases sociales medias y medias bajas que en no pocos casos tenían en la educación un camino digno de mejora social. Y ahora, paradojas de la vida, en una sociedad más desarrollada parece que aquellos que pueden estudiar fuera del sistema público tuvieran más oportunidades.

  15. jose antonio marina | 19-04-2011 a las 22:46 | Denunciar Comentario
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    COntestacion a Puri (post 13). Posiblemente tienes razón. Un blog es un blog. Lo que estamos haciendo aquí es un híbrido de blog y foro. En realidad, para un trabajo conjunto es mejor un foro de trabajo. Es decir, con reglas estrictas de cooperación, un esquema, trabajo riguroso sobre textos concretos y el comnpromiso de llegar a una conclusión. Estoy dispuesto a iniciarlo si hay las suficientes personas interesadas.
    Respecto al talento. Utilizo el concepto “talento” para designar no la inteligencia de una persona, sino el uso que hace de ella.Suelo comparar la inteligencia con el juego de cartas. En la vida y en el juego se nos dan a cada uno cartas que no podemos elegir. Hay cartas buenas y cartas malasd y es mejor tenerlas buenas. Sin embargo, no siempre gana quien las tiene mejores porque lo importante es saber jugar bien. Creo que la educación es enseñar a jugar bien a cada niño o adolescente con las cartas que tiene. (Como todas las metáforas no se puede interpretar al pie de a letra: hay algunas cartas vitales que s epueden y deben cambiar)

  16. jose antonio marina | 19-04-2011 a las 22:50 | Denunciar Comentario
    16

    Juan Manuel, estoy absolutamente de acuerdo contigo. Por eso propongo la creación de CENTROS DE EXCELENCIA TOTAL, es decir, centros decididos a que cada alumno alcance el máximo de sus posibilidades. Esto, por supuesto, exig una mayor diferenciación en los centros, que ahora son monolíticos y, con frecuencia, son como el lecho de Procusto, el posadero que para que todos sus huespedes cupieran en la misma cama cortaba los pies de los altos.

  17. Puri | 22-04-2011 a las 11:31 | Denunciar Comentario
    17

    Vale, educar es enseñar a jugar sus cartas, pero lo que nunca pueden hacer los educadores es condicionar al niño con sus creencias y prejuicios sobre si sus cartas son buenas o malas, a priori no hay cartas buenas o malas, TODAS son igual de buenas o malas, solo con el tiempo se verá cuales resultaron mejores o peores, y tomar esa decisión en el jardín de infancia, cómo habitualmente se hace por parte de padres, maestros y sociedad es el peor error que puede cometerse en educación.
    Las cartas lo único que indican es en qué dirección deben ir los esfuerzos de los educadores y del propio niño, solo eso, no deciden por sí mismas.
    Y si no siempre ganan los que tienen las “mejores” cartas ¿será porque no eran unas cartas tan “buenas”?

    En cuanto al Foro seguro que personas interesadas hay bastantes, ahora comprometidas a un trabajo riguroso…. En cualquier caso sería mucho más interesante que un blog que es individualista y egocéntrico y da más importancia a la persona que al contenido.

  18. Anail | 25-04-2011 a las 17:43 | Denunciar Comentario
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    Al margen del tema de la excelencia de las narices, quiero agradecer sobremanera a Jose Antonio Marina, el resumen que ha hecho sobre el libro de Antonio R. Damasio ” y el cerebro creó al hombre “, me ha facilitado su comprensión. Siempre es un placer leer todo lo que escribes y casi siempre me gustan tus opiniones(te hablo de tu pues es como si te conociera pues casi todos tus libros los he leído…) y las de de los que sabeis pensar bien, que no sois tantos pero si suficientes. Para mi es una necesidad leeros, lo necesito como el aire que respiro. Se que el tema es otro y pido disculpas.

  19. pacomuno | 26-04-2011 a las 12:59 | Denunciar Comentario
    19

    Nuestro actual sistema educativo promueve la excelencia, cómo no, pero lo hace conforme a determinados valores. Dichos valores son los correspondientes a un sistema educativo heredero de la ilustración y centrado, por tanto, en la naturaleza disciplinar y científica de los contenidos curriculares y en la generalización de una educación pública a cargo de una parte de la administración pública caracterizada como funcionarios docentes. Esto, resumiendo mucho y para apoyar la argumentación. El sistema, por tanto, está orientado a inculcar una excelencia disciplinar en el alumnado (sobre todo en secundaria, obviamente). Los alumnos excelentes serán los que más sepan de las distintas disciplinas: matemáticas, lengua, ciencias sociales, etc. Se trata de una excelencia cognitiva, una línea de desarrollo (una de las inteligencias múltiples que diría Gardner), que es fundamental, pero no es la única, desde luego. Esta excelencia disciplinar tiene que ser impartida por, claro está, especialistas en disciplinas. La excelencia en el profesorado será la correspondiente al profesor que más sepa y que mejor enseñe su asignatura, el mejor funcionario docente para entendernos (por eso llamo funcionarial a este modelo de sistema educativo). Todo este sistema es el que ya no da más de sí, ha cumplido una función importante (y lo sigue haciendo, sobre todo frente a esa cultura de la indulgencia, que ha sido una de las malas consecuencias del estado del bienestar que disfrutamos, a pesar de la crisis), pero la era de la información y las consecuencias que impone (lo cognitivo ahora está en todas partes, etc), demandan un paso más en la mejora del sistema educativo. Eso implica, por supuesto una redefinición de la excelencia (aparte de todo lo demás, y esa es creo, la tarea por la que estamos aquí), tanto en alumnado como en el profesorado. La propuesta de Aguirre volvería locos de contentos a los padres de la Ilustración, pero a estas alturas la propuesta más adecuada no me parece esta precisamente (aunque menos es nada, claro). La redefinición de la excelencia en el sistema educativo pasa, ineludiblemente, por una reconstrucción del concepto de educación mismo, que recoja lo heredado del modelo funcionarial, lo amplíe y lo profundice. Creo que, al menos por mi parte, en ello estamos los que escribimos en blogs como este.

  20. jose antonio marina | 03-05-2011 a las 14:47 | Denunciar Comentario
    20

    Respuesta a Puri (post 17): Por desgracia, si hay cartas mejores y peores. Nacer en un asmbiente de extrema pobreza, lo es. Y también lo son determinadas cargas genéticas. O que el feto haya sufrido algun tipo de maltrato.Ninguna de estas cosas es determinante, pero si influyente. Los expertos en “temperamento infantil” distinguen entre “niños fáciles” y “niños difíciles”. Estos necesitan una educación más cuidadosa. Por lo demás, no todas las personas están igualmente dotadas para todo, ni tienen la misma rapidez, ni la misma memoria. Todas estas diferencias deben ser tenidas en cuenta para poder elaborar planes a la medida, de tal modo que cada niño desarrolle sus mejores capacidades. A eso me refería al hablar de “renseñar a jugar”. Respecto al foro, en una de mis últimas entradas he convocado a docentes que quieran trabajar en una “didáctica integrada”. Esa podría ser materia para un foro de trabajo. Pero mi petición no a tenido ningún eco.

  21. jose antonio marina | 03-05-2011 a las 14:50 | Denunciar Comentario
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    COntestacion a anail (post 18). Gracias por los elogios. El libro de Damasio es realmente interesante. Creo que los resúmenes detallados de libros que colgamos en el Banco bibliográfico de Movilizacion educativa son muy útiles, porque permiten orientarse en una producción editorial abrumadora. Para quienes no lo conozcan, la direccion es http://www.movilizacioneducativa.net

  22. luzmar gomez seccion 59 | 13-05-2011 a las 1:00 | Denunciar Comentario
    22

    Realmente me parese de suma importancia la partisipacion ciudadana ya que eso es lo que se vive el dia a dia en nuestra sociedad. y si no hacemos conciencia sobre cuan importante es educar para la sociedad y cuando hablo de sociedad es el medio donde nos desenvolver ya sea como familiar, docente, alumno, compañeros. Esta lectura te abre las posibles soluciones desde tu participacion para el aprendizaje diario osea tu aporte como ciudadano educador.

  23. Maria Elena | 17-05-2011 a las 15:33 | Denunciar Comentario
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    Mi humilde opinion sobre el tema es que la juventud necesita estar en un entorno bueno para llegar a la excelencia.Yo traté de darles a mis hijos una educación en valores pero el entorno sociopolitico del tiempo en que vivieron su adolescencia era como un muro que cada día tenía que derribar para que vieran las cosas buenas que les esperaban si estudiaban y se esforzaban.
    En la escuela publica se debería hacer incapié en la educación en valores para luego en la etapa adolescente ser de ayuda a los padres que necesitan del centro educativo para completar lo que se enseña en casa.En mi caso solamente cuando cambié a mis hijos a un instituto concertado,haciendo grandes sacrificios economicos pude lograr exito en sus estudios.Los padres tambien tenemos que implicarnos a la vez que los profesores para crear un entorno donde estudiar y trabajar duro sea visto como algo bueno y no como una tonteria sin olvidar que el joven necesita un tiempo de ocio bueno expresado en el deporte y en la amistad,
    pero que ese tiempo de ocio no destruya la motivación por el estudio.

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