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Repensar la Educación

José Antonio Marina

Fundación SM

Himno de batalla de la Madre Tigre

El hecho de que este libro se haya convertido en pocos meses en un best-seller mundial me parece relevante para los educadores, porque manifiesta una preocupación generalizada. ¿Dónde está el equilibrio entre el cuidado y la exigencia, entre la sensiblería y la insensibilidad? Amy Chua, la autora del libro, profesora en la Yale Law School, nacida en EEUU de padres chinos, casada con un profesor americano, cuenta su empeño en educar a sus dos hijas de acuerdo con la mentalidad china. Piensa que lo importante no es que los niños se sientan felices, ni rebosantes de autoestima, ni siquiera que quieran a sus padres. Lo único importante es que alcancen la excelencia. Chua critica que los padres americanos consideren que tienen que pedir perdón a sus hijos por haberles traído al mundo, o que les aplaudan por aprobar el curso. Como buena madre china, cree que los hijos deben dar gracias a los padres por haberles dado la vida, y que ni siquiera un sobresaliente merece un elogio, porque su obligación es conseguirlo. Así la educaron sus padres y así lo hará ella. La lectura es apasionante. El comportamiento implacable de la madre produce a veces indignación y a veces desconcierto, por su dureza y por la absoluta entrega al futuro de sus hijas. En el comienzo del libro recoge una lista de cosas que sus niñas no deben hacer nunca: dormir en casa de alguna amiga, quedar para jugar, jugar en el colegio, quejarse por no hacerlo, ver la televisión o jugar con vídeojuegos, elegir sus actividades extraescolares, sacar menos de sobresaliente, no ser la primera de la clase (salvo en gimnasia y teatro), tocar un instrumento que no sea el piano o el violín, dejar de tocar el piano o el violín. Quiere que sus hijas sean excepcionales y no descansará ni un momento para que así sea. Cree que los padres americanos son egoístas y cómodos y que es más fácil dejar que los niños hagan lo que quieran. Ella es infatigable, aprende música con sus hijas, y lo controla todo. No repara en gastos si es para lograr que sean las mejores. El lector se pregunta con inquietud que habrá sucedido con esas niñas. Por la prensa me entero de que una de ellas, que acaba de ser aceptada en Harvard, ha escrito un artículo en el New York Post, titulado “Amo a mi estricta madre china”. “Tenerte como madre no fue una fiesta –escribe-. Pero ahora que voy a abandonar la guarida del tigre, estoy feliz de que papá y tú me hayáis educado tal y como lo hicisteis”.

A lo largo del relato, Amy Chua describe, a veces con sentido del humor, a veces con cierto dramatismo, el choque entre dos culturas educativas. Una, centrada en la felicidad del niño. Otra, en su excelencia. Nos encontramos ante un caso de esa “pedagogía cosmopolita” de la que les he hablado. William Damon, uno de los grandes psicólogos infantiles de la actualidad, director del gigantesco Manual de Psicología Infantil de la editorial Wiley, e iniciador de importantes proyectos educativos para adolescentes, ha expuesto en un libro dramático, titulado Greater Expectations, los problemas que plantea lo que llama “educación indulgente” (aquí pueden encontrar un resumen del libro). La incapacidad de enfrentarse al esfuerzo y a la frustración hace a nuestros jóvenes extremadamente vulnerables.

Zygmunt Baumann cuenta que los escolares estadounidenses consideran que comer una manzana es un esfuerzo demasiado grande y quieren tomarla en zumo. Terry Brazelton, el pediatra más influyente de EEUU, dice que lo que más necesita un niño es ternura, y lo segundo, disciplina rigurosa. No basta con besarles mucho. El viejo Aristóteles tenía razón: la virtud está en el justo medio. Por eso creo que es bueno que escuchemos, aunque sea a lo lejos, el himno de batalla de la madre tigre, para que nos ayude a salir del estado de pasmo en que estamos, oscilando entre el merengue con nata y la petición de endurecimiento de las leyes penales para menores. Entre ambos extremos está la educación. Encontrar el justo medio me parece un interesante y urgente debate pedagógico.

MIRANDO CON MICROSCOPIO Y CATALEJO

El viernes pasado fui a Tenerife para dar una conferencia en el CEP del Valle de la Orotava. Una vez más pude comprobar el afán de muchos docentes por hacerlo bien, por introducir novedades en el aula, por quejarse poco y hacer mucho. Es un aspecto del sistema educativo del que deberíamos hablar más. Participé en un curso titulado ¿Se puede aprender sin emoción? Asistí a la entrega de premios a proyectos en el aula, y al lanzamiento de un nuevo e interesante número de la revista del CEP. Vaya mi felicitación a su director, Víctor González Yanes, y a todos los que han participado en los programas educativos. En el avión leí un sugerente libro de David Shenk titulado Genius in All of Us, algo así como “El genio que hay en cada uno de nosotros”. Se enmarca en una serie de libros que están apareciendo últimamente que insisten en que el talento no está al principio sino al final del proceso educativo. No es innato sino fruto del entrenamiento. Se repite con insistencia un número mágico: diez mil horas. Eso es lo que se supone que hace falta para convertirse en un experto, da igual que se trate de jugar al ajedrez, tocar el violín, o ejercer la cirugía. La obra de referencia es The Cambridge Handbook of Expertise and Expert Performance, dirigido por K. Anders Ericsson, del que hablaré otro día, sobre todo para ver cómo podemos convertirnos en docentes expertos.



escrito el 17 de mayo de 2011 por en General


15 Comentarios en Himno de batalla de la Madre Tigre

  1. Flor Fernández del Viso Torre | 17-05-2011 a las 11:41 | Denunciar Comentario
    1

    Miramos a Oriente buscando la espiritualidad y nos encontramos con esta madre china que ejerce una educación absolutamente material. Lo único que importa es el logro y los daños colaterales para conseguirlo no importan. El único valor que esta madre ve en sus hijas es el de trabajar mucho y, supongo, ganar mucho dinero. Esta es la sociedad que estamos construyendo. Seguro que esas niñas son unas estudiantes estupendas, unas trabajadoras incansables y que destacan en todo lo que hacen, pero… ¿son buenas personas?. La bondad es un valor que está a la baja. Hacer trabajar a alguien 10.000 horas para conseguir algo, como si fuese una máquina, es relativamente fácil, lo difícil es enseñarle a un niño que si tiene en clase un compañero con algún problema debe dejar a un lado sus tareas y ayudarle. Estoy segura de que esas dos niñas chinas van a ser unas profesionales estupendas, de lo que no estoy tan segura es de que quisiera tenerlas como alumnas, compañeras, amigas, parientes…

  2. Alejandro G. | 17-05-2011 a las 13:11 | Denunciar Comentario
    2

    José Antonio: Posiblemente la fórmula ternura+disciplina ayude a encontrar ese punto medio. Pero gran parte de los padres se ven incapaces (por falta de recursos o por mera comodidad) de administrar coherentemente disciplina, porque eso implicaría predicar con el ejemplo…

  3. Ana | 17-05-2011 a las 14:19 | Denunciar Comentario
    3

    Mis preguntas:
    ¿Dónde está el sentido común? Es que no lo encuentro.
    ¿Dónde están las fórmulas: amor/cariño/comprensión/valores/autoestima/ + disciplina, esfuerzo, exigencia, normas, responsabilidad, deberes, ética, constancia?
    ¿No es excelente un niño que toca el fagot?
    Y si el niño no llega a la excelencia ¿qué hacemos con él?
    ¿Qué es mejor un niño excelente y delincuente o un niño menos excelente pero buena persona?
    Volvamos a los clásicos: “la virtud está en el justo medio” Muy apropiado.

  4. Mariola | 18-05-2011 a las 11:05 | Denunciar Comentario
    4

    Yo creo que una parte de lo que propone esta madre no es descabellado, hay cosas que me parecen bastante sensatas. es cierto que llega a extremos muy exagerados y por supuesto que los niños deben aprender a ser buenos compañeros y también a disfrutar de la vida. Pero lo que no puede ser es que, ahora, los padres premien a sus hijos por aprobar una a fin de curso. cuando yo era pequeña, ibas asustadísima a entregar las notas si te había quedado una, y si sacabas sobresalientes o notables tus padres te decían que ese era tu trabajo y punto. ni yo ni nadie de mi generación estamos traumatizados por eso, creo que los padres deben ser exigentes en ese sentido, porque los niños y sobre todo los adolescentes, cuanto menos se les pide menos dan. y me parece que se está fomentanto una educación del mínimo esfuerzo con la que hay que acabar ya. ¿cómo? siendo exigentes. los niños no son nada tontos, de hecho creo que son mucho más capaces de lo que nos imaginamos. pero claro, hay que espolearles a dar lo mejor, y eso supone un esfuerzo por parte de los padres.

  5. Anail | 18-05-2011 a las 13:06 | Denunciar Comentario
    5

    Me sorprende que esta madre y su libro capte la atención de los buenos educadores, de los de prestigio. los extremos son noticia y este libro/madre desde luego lo es. Creo que no hay que mirarlo ni de lejos ni de cerca. Hay que educar de otra manera, pues así el cambio no tiene futuro. Tenemos que aclararnos con lo que hay y lo que no hay que hacer y repasarlo de vez en cuando. A veces me acuerdo de lo que decía mi abuela “hilando, hilando se me olvidó el oficio”. Creo que lo que debemos hacer es, mediar entre el autoritarismo y la permisividad, tenemos que estar formados -en la medida de lo posible- sobre “la razón biológica de nuestras capacidades y de nuestros problemas, tener una idea general de como funcionamos”( neurociencia, psicología evolutiva…) – como muy bien explicas en el primero y segundo libro de tu colección UP- entre más cosas, claro está. El justo medio de Aristoteles mejorado/reciclado, sería el camino a seguir. Como siempre, lo complicado es llevarlo a la práctica, pero no hay que equivocar ni desviar el camino, y el de esta madre/tigre, es erróneo y es claro que forma parte de lo que no debemos hacer e ignorarlo, según lo veo yo. Por otro lado, es un placer leer tus libros, loa anteriores y los actuales, además de interesantísimos, en todos aspectos, son terapeuticos para mi. Seguiré leyendolos unido a lo demás que vas escribiendo. Muchas gracias.

  6. corina moya | 18-05-2011 a las 15:35 | Denunciar Comentario
    6

    yo pienso que mientras menos tiempo libre tengamos menos tiempo hay para pensar cosas malas. y educo a mis hijas de esa manera, poca televisión poco jugar amigas pocas primero las tareas, los labores del hogar, si queda puedes ir a ver tele. tenemos que saber que el televisor es nocivo, solo aprendemos a montarle cacho al marido, ahorita hay novelas juveniles que insistan a los niños al sexo,me parece excelente esta china pues su hija agradeció lo que ellos habían hecho por ella

    corina moya seccion 19

  7. Puri | 18-05-2011 a las 19:43 | Denunciar Comentario
    7

    Yo no he leído el libro, aunque estoy detrás de él para comprarlo, por lo que si alguien puede decirme dónde comprarlo se lo agradecería, por lo tanto no voy a opinar sobre él.
    Lo que sí diré es que dudo mucho de que de lo que se dice en el libro se pueda deducir que estas niñas, que son estadounidenses, no chinas, no sean unas buenas personas, hacer este tipo de deducciones solo por que no estemos de acuerdo con lo que dice el libro me parece, cuanto menos, perverso.
    Por otro lado si tengo que elegir entre uno de los dos extremos me quedo con la disciplina, por una razón muy simple, la ternura y los parabienes y las gratificaciones son muy fáciles de aplicar y a todos nos gustan, darlas y recibirlas, ahora bien, aplicar la disciplina requiere algo más que una voluntad de hacerlo, requiere un esfuerzo considerable, y un mantenimiento de ese esfuerzo en el tiempo, un plazo de tiempo que puede llegar fácilmente a los 18 años o más y la única esperanza que se tiene en ese largo plazo es que al final tus hijos acaben agradeciéndotelo el resto de sus vidas y por supuesto que lleguen a ser unas buenas personas.

  8. Flor Fernández del Viso Torre | 18-05-2011 a las 22:12 | Denunciar Comentario
    8

    Hablamos de educación estricta o educación permisiva y comentamos el modo de proceder de una madre que sigue una teoría elaborada por ella misma, pero este caso es excepcional. La mayoría de nosotros no tenemos una teoría a la que agarrarnos y nos dejamos llevar. La educación de nuestros hijos es resultado del momento que nos ha tocado vivir.
    ¿Nos ayudaría conocer las teorías educativas o saber psicología? Por simplista que parezca, la clave para ser buen padre o madre sigue siendo igual que en todas las épocas y se resume en “estar ahí”, no hace falta conocer teorías educativas o saber psicología, pero sí, hay que estar en casa cuando llegan del colegio, hay que conocer a sus amigos, hay que seguir unos horarios adecuados a un niño…¡vamos!, lo que han hecho toda la vida familias normales a los que los hijos les han salido buenos chavales y estudiosos sin falta de estar tocando con ellos el piano mano a mano.
    En la sociedad actual tenemo problemas para dedicar tiempo a nuestros hijos, la madre trabaja (muchas horas), el padre trabaja (muchas horas), hay muchas posibilidades de ocio…en definitiva, hoy en día, tener hijos significa renunciar a cosas que antes no existían y la falta de tiempo se intenta compensar con regalos.
    ¿Una educación estricta o una eduación permisiva? Al final cada uno hará lo que pueda, pero lo que de verdad importa es ESTAR AHÍ.

  9. Héctor | 19-05-2011 a las 10:10 | Denunciar Comentario
    9

    Amy Chua no es una madre, ¡es una sargento!, ¡pobres niños!. Yo soy más clásico, “la virtud está en el término medio”, como dijo Aristóteles, creo con más sabiduría que Amy Chua.

  10. Victor | 20-05-2011 a las 21:43 | Denunciar Comentario
    10

    Educamos a nuestra hija en la curiosidad intelectual y el esfuerzo, intentando que afronte sus retos académicos no como una carrera de excelencia sino como una excelente manera de que florezca en ella lo mejor de sí misma. Intentamos hacerle comprender y me siento orgulloso al observar que lo conseguimos, que una persona, cualquier persona, puede ser lo que desee ser si combina tenacidad, paciencia y amor sobre sus aprendizajes. Nosotros sus padres no cesamos cada día de ser un ejemplo constante de nuestras prédicas. Mi hija está teniendo que decidir su futuro itinerario académico y a pesar de inclinarse naturalmente hacia las humanidades no ha descartado elegir un itinerario mixto. Cuando le pregunté sobre esta decisión me respondió que ella sabía que tipo de persona quería ser: una persona culta.
    Me sentí conmovido por su percepción. No porque piense que la inclusión en su currículum de conocimientos técnicos vaya a darle ventaja en su futura proyección laboral, sino porque muchas veces he hablado con ella de que el ser humano debe de comprender y comprenderse desde un acervo intelectual enciclopédico. Y a pesar de que nuestro sistema educativo sigue divorciando la ciencia de las humanidades cuando escuché su respuesta sentí que lo había entendido.

  11. jose antonio marina | 24-05-2011 a las 22:34 | Denunciar Comentario
    11

    Respuesta a FLor (post 1) Creo que el argumento no es válido. Trabajar 10.000 horas no es incompatible con la bondad y, desde luego, no trabajarlas no es un seguro de conseguirla.

  12. jose antonio marina | 24-05-2011 a las 22:40 | Denunciar Comentario
    12

    Respuesta a Alejandro (post 2) En efecto, las tres grandes herramientas educativas de la que disponen los padres es la ternura, la exigencia y la comunicación. En cada momento del desarrollo de los niños hay que utilizarlas de distinta manera. Por ejemplo, los adolescentes necesitan la ternura tanto como los bebés, pero la rechazan. Es cierto que el ejemplo es importante, pero para los padres puede ser una carga insoportable pensar que tienen que ser siempre ejemplares.(Por supuesto que deben serlo en cosas importantes) Los padres no son dioses, son seres hummanos, tienen sus dificultades e intentan hacerlo lo mejor posible. Mi experiencia es que eso suele venir bien a los hijos y, sobre todo, viene bien a muchos estupendos padres que se sienten culpabilizados con demasiada facilidad. Mi experiencia en la Universidad de Padres me hace estar muy pendiente no sólo de la educación de los hijos, sino de la vida de los padres.

  13. Irene Gomez | 27-05-2011 a las 14:05 | Denunciar Comentario
    13

    Alguien sabe si los dos libros que se recomiendan en el articulo sobre gestión del talento se han publicado en español??? y si es así, cuales son los títulos en español y la edtorial. Gracias

  14. jose antonio marina | 28-05-2011 a las 14:44 | Denunciar Comentario
    14

    Irene: ¿A qué libros te refieres? Dimelo y te contestaré.

  15. Irene Gomez | 31-05-2011 a las 23:08 | Denunciar Comentario
    15

    Me refiero a los libros de Genius in All of Us, y el de tue Cambridge handbook of expertice and noseque performance..

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