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Repensar la Educación

José Antonio Marina

Fundación SM

La motivación

En casi todos los coloquios que siguen a las conferencias que pronuncio, surge el tema de la motivación. Nuestros alumnos no están motivados. ¿Qué podemos hacer? ¿Es culpa suya o culpa nuestra o culpa de los padres o culpa del entorno? ¿O no es culpa de nadie? Acabo de escribir un artículo sobre el abandono escolar, defendiendo que se enfoca mal el problema. Me parece que el no querer ir a la escuela o no querer estudiar es el estado natural del niño, y que, por lo tanto, lo que hay que averiguar es por qué estudian los niños o adolescentes que estudian. ¿Qué les mueve? ¿Podrían contestarme a esta pregunta?

La motivación nos interesa tanto porque se refiere al origen de todo el dinamismo humano. Educadores, padres, políticos, sacerdotes, comerciantes, todos queremos conocer sus secretos. “La esencia del hombre es el deseo”, escribió Spinoza. Tenía razón. Nacemos con necesidades que se experimentan como deseos, y con un sistema neuronal de premios y castigos que nos sirve para orientar nuestra acción. Los sentimientos y las emociones forman parte de ese sistema de impulso y orientación. El viejo Platón decía que el fin de la educación era enseñar a desear lo deseable, es decir, educar la motivación. Y Rousseau tenía razón cuando en su Emilio afirmaba: “Despertad en el niño el deseo de saber, y ya no tendréis que preocuparos de nada más”. El tema es tan importante que voy a dedicarle unas cuantas entradas. ¿Se pueden enseñar los deseos? He tratado este asunto en La educación del talento (Ariel) y solo voy a resumir lo que dije allí, pero quiero advertir que al estudiar el tema de la motivación no debemos fijarnos en nuestros alumnos, sino en nosotros mismos. ¿Qué nos sucede cuando queremos seguir una dieta de adelgazamiento o dejar de fumar o hacer ejercicio? Pues lo mismo que a nuestros alumnos con el estudio o con la lectura; lo mismo que a nuestros hijos con el orden. Que nos cuesta trabajo.

Nuestra energía brota de la necesidad de satisfacer tres grandes deseos: pasarlo bien, estar afectivamente vinculados, ampliar nuestras posibilidades (sentir que progresamos, que somos competentes, capaces, significativos). Cuando queremos dirigir nuestra energía hacia una actividad que no está directamente relacionada con ninguna de esas tres grandes necesidades, o que lo está pero mediante un nexo que no percibimos emocionalmente, tenemos que buscar el modo de relacionarla con alguno de los deseos ya existentes. De la misma manera que si queremos instalar un punto de luz en una habitación, tenemos que conectarlo a la red eléctrica. Esa es la tarea de la pedagogía de la motivación.

Pero hay un hecho que pone en tela de juicio la mayor parte de nuestra pedagogía. Según algunos investigadores –Nisan, Shamir, Harter, Ryan, Connell- las teorías actuales de la motivación son incompletas, porque se fundan sólo en la satisfacción personal. Son pues hedonistas. Se ha olvidado el “sentido de la obligación” como fuerza motivacional. Lipovetski habló con su perspicacia habitual del “crepúsculo del deber”. Tienen toda la razón. Es evidente que conviene “motivar” al niño o al adulto para que tenga ganas de hacer algo, pero también hay que enseñarle que hay cosas que se tienen que hacer sin ganas, es decir, sin estar motivado. Después de poner en juego todos los recursos del razonamiento o de la seducción, la última línea de resistencia es “y tienes que hacerlo porque es tu obligación”. El sentido del deber es un mecanismo casi reflejo, decía Eysenck, un gran psicólogo. Es un hábito que debemos inculcar, aunque, eso sí, acompañado del pensamiento crítico necesario para no dejarse dirigir por “deberes indebidos”. Es llamativo que la enseñanza del deber no se mencione en casi ningún texto de pedagogía. Por eso he cuidado de incluirla –junto al pensamiento crítico- en los programas que he hecho para la Universidad de Padres, que considero mi mayor logro intelectual. Por cierto, los padres interesados pueden matricularse ya para el curso próximo en www.universidaddepadres.es.

MIRANDO CON MICROSCOPIO Y CATALEJO

El lunes y el martes pasados estuve en Alicante dando unas conferencias sobre el tema “Aprender a convivir”. Aproveché para hacer dos visitas muy interesantes. La primera, a la Escuela medioambiental “Los Molinos”, patrocinada en Crevillente por la Caja del Mediterráneo e instalada en una amplia finca donde quedan restos de antiguos molinos. Las escuelas llevan allí a sus alumnos o bien en visitas de un día, o bien en estancias de una semana. Niños y niñas viven experiencias científicas en contacto con la naturaleza. La visita reforzó mi convicción de que se están llevando a cabo muchas experiencias educativas muy interesantes y que debemos darlas a conocer. La segunda visita fue al Instituto de Neurociencia, un centro cada vez más reconocido en el mundo científico. Me acompañó su fundador, Carlos Belmonte, un gran neurólogo que en este momento es Presidente de IBRO (International Brain Research Organization). Pasé una estupenda tarde hablando con algunos investigadores. Me alegró saber que también a ellos les interesa la relación entre neurociencia y educación. Espero que podamos colaborar en alguna investigación.



escrito el 14 de junio de 2011 por en General


35 Comentarios en La motivación

  1. Flor Fernández del Viso Torre | 14-06-2011 a las 12:04 | Denunciar Comentario
    1

    He pensado mucho en su entrada al blog de la semana pasada, en la referencia que hace sobre el cumplimiento del deber como fuente de motivación. Me ha parecedio especialmente interesante porque en lo que he leido sobre motivación no es este un motor de motivación que se contemple a menudo y, sí, creo que adolecemos del sentido del deber en todos los órdenes, ese hacer lo que debemos cuando nadie nos mira no nos gusta y especialmente en el trabajo. Puede ser que este sea uno de los principales causantes de la falta de responsabilidad de nuestros políticos, jefes, empleados, padres y todas aquellas ocupaciones en las que el ejercicio del deber es tan importante.

  2. Bien Común | 14-06-2011 a las 22:13 | Denunciar Comentario
    2

    La automotivación es una de las características del desarrollo de la inteligencia emocional, tal como se entiende esta tras ser dadas a conocer sus características por Daniel Goleman. En este sentido, entiendo que la motivación debe formar parte, con el resto de sus componentes, de la educacion emocional de los niños, y que existen unas pautas ya establecidas para este tipo de enseñanza;otra cosa (el escollo previo y más relevante) es que este tipo de educación sea entendida como necesaria además de la intelectual.
    He aquí lo que creemos como el mayor fracaso actual en términos del Bien Común,no sólo en el ámbito de la educación infantil:no ser capaces de entender el enorme salto dado en los últimos años en el conocimento del comportamiento humano, que permite entender como nos alejamos, y como remediarlo (tanto en niños como en adultos), de la busqueda del bienstar individual y social. En nuestro blog reflexionamos al respecto; por ejemplo en un post reciente acabamos preguntándonos si el consenso cada vez mayor sobre educar en el control emocional a los niños tendría sentido sin que se acompañase de una acción paralela sobre la población general (aunque más complicada también posible), por cuanto los menores obtienen sus coordenadas emocionales tanto en el colegio como fuera.

  3. Irene Gomez | 15-06-2011 a las 12:42 | Denunciar Comentario
    3

    En mi opinión, la motivación, como la actitud, es algo que se elije. Tenemos tan protegidos a nuestros hijos que mantenemos en ellos la ficción de que “la responsabilidad sobre nuestro nivel de motivación” la tienen los demás. Hasta que no les hagamos responsables de su nivel de motivación seguirán jugando a victimas, y luego dirán que sus jefes no les motivan. Nuestra responsabilidad como padres y educadores es crear las condiciones necesarias para que elijan tener un alto nivel de motivación. La pregunta para mí, es cuales son esas condiciones?? Comparto con Marina la idea de recuperar el “porque es tu obligación” de ya no recuerdo cual de sus libros. Tener un objetivo claro y concreto, fomentar la curiosidad, la responsabilidad y el sentido de obligación es lo que a mis tres hijos mayores, dos de ellos con TDA, les impulsa a hacer los mejor posible en sus estudios.

  4. Flor Fernández del Viso Torre | 15-06-2011 a las 14:43 | Denunciar Comentario
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    ¿Qué mueve a los jóvenes que estudian? Es difícil de contestar, porque no hay un factor único al igual que no hay dos personas iguales, la experiencia con mis dos hijas y mi sobrino me ha demostrado esta realidad; mi sobrino nació con un libro debajo del brazo, desde pequeño se volvía loco de contento si le regalaban un libro y le encanta estudiar, en cambio mis dos hijas nacieron, efectivamente, sin ganas de estudiar, con la mayor yo pensaba que ya le llegaría el momento de empezar a interesarse por los estudios, pero no fue así, necesitó motivación externa, con ella ha funcionado el reconocimiento día a día de los pequeños logros (la evaluación continua en la escuela suele ser papel mojado) y ya se le ve que coge los libros con gusto, aunque no hay que bajar la guardia porque el desanimo está a la vuelta de la esquina. Sin embargo mi otra hija pasó de estudiar a regañadientes a un esfuerzo incluso excesivo, tiene la misma edad que mi sobrino y el ir juntos a clase quizás le ha influido, si ha habido algún otro factor externo no ha sido deliberado y no sabría a que atribuir esta evolución. Son sólo tres casos: en uno fue innato, en otro necesitó motivación externa y en el tercero hubo automotivación. Esto me lleva a concluir que, como acertadamente se releja en su artículo sobre el abandono escolar, la atención personalizada del alumno es un camino a seguir.

  5. jose antonio marina | 15-06-2011 a las 15:43 | Denunciar Comentario
    5

    Respuesta a Bien Común (post 2). Es verdad que una de las características de la inteligencia emocional es la “automotivación”, pero si revisa el libro de Goleman comprobará el pobre tratamiento de este asunto. Habla sobre todo del control de las emociones, y de la conveniencia de fomentar la motivación intrínseca y el sentimiendo de “flujo”, es decir de concentración entusiasta en la tarea. Pero cuando indica el modo de conseguirlo tan sólo recomienda “fijar la atención en la tarea”, lo que es una tautología.
    Sin duda, la educación emocional es importantísima, pero en varios lugares he defendido que no es suficiente. La educación emocional tiene que incluirse en el marco de la educación ética. Un ejemplo: la empatía es uno de los objetivos de la educación emocional, pero los timadores son expertos en empatía, lo que tiene que hacernos pensar que las “habilidades emocionales” pueden utilizarse bien o mal, y dictaminar esto es propio de la ética.

  6. jose antonio marina | 15-06-2011 a las 15:47 | Denunciar Comentario
    6

    Respuesta a Irene (post 3). En efecto, lo ideal es que cada persona se automotive. Lo que me interesa es elaborar una pedagogía de la automotivacön, porque es necesaria, pero complicada. Pero conviene recordar que “estar motivado” significa “tener ganas de hacer algo” y que todos tenemos que hacer constantemente cosas para las que no estamos motivados, pero que tenemos que hacer.

  7. jose antonio marina | 15-06-2011 a las 15:50 | Denunciar Comentario
    7

    Respuesta a FLor (post 4: Bien, ya vamos aislando algunos elementos. Hay niños que estudian porque les gusta hacerlo (esto es lo que en estricto sentido se llama “motivacion intrínseca”, es decir, intrinseca a la actividad que se está realizando), otros estudian para conseguir un poremio (en este caso el del reconocimiento de sus padres). Todavía podemos encontrar más motivos.

  8. Anail | 15-06-2011 a las 17:23 | Denunciar Comentario
    8

    Muchas gracias por tu interesante post sobre motivación- y por todos-. Como confluyen muchos factores habrá que averiguar los que se dan en los niños que si estudian. Igual, el estado natural, varía de unos a otros y no es el mismo para todos – aunque serían las predisposiciones/potencialidades… en interacción con el entorno familiar y social…-. Algo que hay que hacer, según lo veo yo, es cambiar el “significado” “del cumplimiento del deber” o “del sentido de la obligación” para que se transforme en fuerza motivacional, argumentando, por así decir, que hacer siempre lo que nos gusta, en exclusiva, a largo plazo, resulta tedioso, y deja de gustarnos, limita posibilidades – como siempre nos dices- y su contrario, hacer cosas qu no sentimos deseos de hacer, da sorpresas, es fuente de nuevos descubrimientos y finalmente, amplían el número de cosas que nos gustan… Lo que nos gusta hacer, tiene que convivir, con lo que no nos gusta hacer-, se refuerzan mutuamente, se necasitan para dar sentido a lo qu hacemos, incluso, en ocasiones, se entremezclan como la tristeza y la alegría -lloramos a veces de alegría-, es “enseñar a desear lo deseable” de Platón… es educar la motivación, que, afortunadamente, se puede educar/aprender, como casi todo… Además, -y esto ahora, no viene al caso pero lo escribo de todas formas- es terapéutico, pues hacer lo que no apetece – pero es bueno y conveniente- y tenemos que hacer, nos hace “sentir bien”, y es fuente de salud, refuerza el sistema inmunitario… Es verdad,que hay cosas insufribles que hay que hacer, pero son las menos, y compensa, dado que hay mayoría de las que si nos gustan y no nos las podemos perder. Gracias.

  9. Lidia | 15-06-2011 a las 17:54 | Denunciar Comentario
    9

    Yo creo que uno de los aspectos que pone en marcha la motivación es el “logro” y para llegar a él hay que prepararse, hay que esforzarse, hay que saber… Vivir esa sensación, de alegría o satisfacción, cuando hemos logrado algo en nuestra vida, nos hace desear que de nuevo se repita esa vivencia.
    Sabemos que si todo el día escuchamos que no sabemos hacerlo, que está mal, dificilmente nos dispondremos a intentarlo. En cambio, si “todo” lo hacemos mal y alguien “ve” que hacemos algo bien, eso nos motivará. Por lo tanto es importante también que ese logro sea reconocido, hasta que se llegue a ser capaz de reconocerlo por sí mismo.
    Tanto en la escuela como en casa es fácil caer en ver con demasiada frecuencia “los fallos” y con menos “los logros”. Mi hijo al menos me pide el reconocimiento.
    Lo que nos mueve a continuar aprendiendo algo es el avance, el conseguir dar un paso más. Mi hijo me dice que lo que le mueve a seguir patinando con el skate es “ver videos” y conseguir hacer un salto nuevo.
    ¿Cómo mover esa chispa en el estudio?
    Saludos

  10. Bien Común | 15-06-2011 a las 19:11 | Denunciar Comentario
    10

    En efecto,la educación emocional parte de un presupuesto no realista por cuanto no abarca todas las posbilidades ni va a las causas:cuando la disfunción emocional de base es determinante (los trastornos de la personalidad), se parte de un descontrol previo tan intenso que se precisa enternder y tratar el porqué mediante terapia.
    Entender y explicar, como ya es posbile pero solo se circusncribe al ámbito de la clínica,como este descontrol emocional acaba pervirtiendo las capacidades humanas, incluida la basica de la ética (afectividad) cara a los demás,permite que tantos niños como adultos puedan entender cuestiones como la aparente paradoja de que un desajuste emocional determinante de base, como el de los psicópatas, les permita imitar la empatía cunado la característica de su trastorno es precisamente que carecen de ella.
    Tiene usted razón, se precisa más que la aseptica educación emocional porque existen muchas situaciones en que el comportamiento propio o el de los demás está tan condicionado por difunciones emocionales que no basta con explicar “lo que debería ser” (inteligencia emocional) sin preguantarse antes qué es lo que nos aleja de ello.
    Por ello creo que las ciencias que estudian el comportamiento humano debieran salir de la investigación y la clínica para poder ser enseñadas a todos y de este modo comprendernos los unos a los otros. No hay que recurrir en exclusiva a la inteligencia emocional (pues sus contenidos no son aplicables a todos ni se preguntan por las causas de las disfunciones emocionales) sino a que la ciencias del comportamiento (pscilogía,psiquiatría, neurociencia; las que explican lo que Punset define como “lo que nos pasa por dentro”) se incorporen a la cultura popular y la educación infantil como parte de ella.

  11. S.A.P | 15-06-2011 a las 23:01 | Denunciar Comentario
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    Me gusta la idea de los 3 grandes deseos. Haber si lo comprendo. Si trabajas como docente en un aula y conectas con los intereses del niño o niña y además te adaptas a su capacidad, consigues que lo pase bien y disfrute porque trabajas lo que le interesa, por tanto cubres el primer deseo (esto si no me equivoco sería la idea de aprendizaje significativo y en lo que se basa la metodología por proyectos). Si creas un clima afectivo adecuado en el aula de forma que todos y todas se sientan a gusto, y planteen aquello que piensan sin dificultad, se aborda el segundo deseo, por tanto es necesario conectar con todos los alumnos y alumnas. Y en tercer lugar, si compruebas que la niña o el niño va progresando, (siempre partiendo de su nivel) y aunque el no es consciente tu lo comienzas a hacer participe de dichos progresos, comenzará a darse cuenta de que es competente y tratará por si mísmo de ser cada vez más competente, por lo que se aborda el tercer deseo.
    Yo tengo alumnos en el aula que han progresado basándose solo en uno de los deseos, y desarrollarlos todos sería lo ideal o quizás lo idílico (tarea compleja). Con esto trato de responder a la pregunta de por qué estudian los alumnos.
    No obstante, aunque la motivación sea algo interno, yo siempre entendí como motivador el hecho de que alguien te diga que confía en tus posibilidades y te empuje a creer en tí mismo y a lograr poco a poco metas más complejas, sería como llevarte de la mano hasta que tu eres capaz hacer algo por tí mismo sin ayuda y te sientas competente. Si eso no es motivación ¿como denominamos ese proceso?

  12. MB | 15-06-2011 a las 23:35 | Denunciar Comentario
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    Al comentario sobre otros elementos de motivación, creo que un buen modelo puede motivar a un niñ@. Un buen profesor, que sea capaz de transmitir a sus alumnos la pasión que siente por la asignatura que imparte, puede animarles a estudiar y aprender más cosas relacionadas con esa asignatura.

    También los padres pueden servir de modelo. Cualquier niño quiere que sus padres reconozcan sus logros, pero además de buscar este “premio”, puede esforzarse por aprender siguiendo el modelo de sus padres, porque es lo que ha aprendido en casa (hay familias donde la curiosidad y el gusto por aprender son algo cotidiano en el hogar, los miembros de estas familias suelen ser personas con gustos e intereses muy variados, les gusta la música, la pintura, la filosofía, etc…).

  13. Flor Fernández del Viso Torre | 16-06-2011 a las 11:50 | Denunciar Comentario
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    Voy a dar la vuelta a la tortilla y citar factores desmotivadores que tiene la juventud, me resultan más visibles y probablemente la juventud motivada lo esté gracias a un aislamiento con respecto a estas circunstancias:
    - Resulta difícil entrar en el grupo de amigos de los buenos estudiantes si rondas el suspenso, los niños/as enseguida se agrupan según su afinidad al estudio y es difícil, aunque no imposible, cambiar de grupo.
    - El logro que se evalúa en la mayoría de las aulas sigue siendo la nota del examen, creo que con la evaluación continua se intentaba acabar con el estigma de “tú eres un 5” o “tú eres un 9” y la intención era buena, pero no funcionó.
    - La graduación no supone acceder a una vida mejor (estaría entre las primeras causas de motivación si así fuese) pero en España estudiar significa entrar en una espiral de matrículas, esfuerzo mal recompensado y dependencia de los padres que malamente va a motivar a alguien. El estudiar es adentrarse en un túnel oscuro que pocas veces termina en el trabajo que deseas (y hablo de una situación existente desde hace muchos años).
    - La capacidad creativa no se contempla en los currículum a no ser que sean de enseñanzas artísticas y hay muchas formas de ser creativo.
    - Los premios que les dan en casa (moto, iphone, ipad…), son recompensas desproporcionadas al esfuerzo y producen el efecto contrario al deseado.
    - La graduación, desde el punto de vista de contenidos para obtenerla, no es una meta alcanzable para todos, queremos que todos estén motivados para llegar, pero la meta no es asequible y no hay motivación que pueda con eso. La solución pasa por bajar el listón para graduarse y en vez de hacer programas especiales para los que no llegan permitir a los que se pasan que complementen su formación de todas las formas posibles, sin hacer distinciones, ni marginar a unos u otros por sus diferencias.

  14. Antonio Gómez | 16-06-2011 a las 13:27 | Denunciar Comentario
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    Antes de nada, gracias, José Antonio Marina, por este blog, pues me parece una enriquecedora plataforma para el debate de ideas sobre educación.
    Me gustaría saber su opinión sobre el artículo publicado el pasado 14 de junio por César Molinas, en El País, titulado “La educación de las élites españolas”. Propone la creación de centros públicos de excelencia. No cita, es curioso, a Esperanza Aguirre.
    Soy favorable a la constitución de estos centros, o estas aulas, pues considero que ayudarían a mejorar la calidad del sistema, al premiar el esfuerzo y potenciar las cualidades, al tiempo que estimularía al resto de alumnos.
    Este es el enlace del artículo:
    http://www.elpais.com/articulo/opinion/educacion/elites/espanolas/elpepiopi/20110614elpepiopi_13/Tes

    Y de mi reflexión sobre el tema, en mi blog:
    http://elpatiorevuelto.wordpress.com/2011/06/16/fuerza-de-arrastre/

  15. jose antonio marina | 16-06-2011 a las 15:05 | Denunciar Comentario
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    Respuesta a Anail (post 8) Creo que en tu post te refieres más bien a cómo enseñar el concepto de “deber”. El razonamiento es una herramienta imprescindible, pero a veces no tiene efecto inmediato. Lo que caracteriza a los verdaderos “deberes” (no lo son todos los que imponemos como tales) es que es independiente de la voluntad de cada uno. El deber de los niños de respetar a sus padres, o el deber de los padres de respetar a los hijos son normas objetivas que hay que cumplir con ganas o sin ganas. En los programas de la Universidad de Padres utilizamos un cuento (que publqué en “La educación del talento”, que cuenta la historia de un niño que no quería que hubiera deberes. A su mamá le parece estupendo y deciden que a partir de ese momento cada uno de ellos va a hacer, sólo, lo que tenga ganas de hacer. Las consecuencias son tan desastrosas que el niño acaba pidiendo volver al antiguo sistema. Me parece importante que los niños sepan que los padres hacen muchas cosas sin estar motivados para hacerlas, solamente porque creen que su obligación.

  16. jose antonio marina | 16-06-2011 a las 15:10 | Denunciar Comentario
    16

    Respuesta a Lidia (post 9). En efecto, el deseo de alcanzar el dominio de algo, una competencia, un logro es muy poderoso. La manera más operativa de conseguirlo es haciendo sentir al niño que progresa. Todo niño tiene derecho a sentir al menos una vez el sentimiento de éxito merecido. Y es tarea nuestra organizar su aprendizaje para que essta situación tenga lugar. La experiencia de progreso, del exito, del logro es tan poderosa que el niño querrá sentirlo de nuevo. Hay que tener en cuenta que muchos niños pasan toda su vida escolar sin haber recibido un elogio. Tal vez no lo hayan merecido, pero es tarea nuestra conseguir que lo merezcan.

  17. jose antonio marina | 16-06-2011 a las 15:16 | Denunciar Comentario
    17

    Respuesta a Bien Comun (poast 10) Estoy tan de acuerdo contigo que en mi último libro “El cerebro infantil:la gran oportunidad”, he intentado aplicar en la escuela las más recientes descubrimientos de la neurología. Se está consolidando una nueva ciencia “transdisciplinar”, es decir, construida sobre otras ciencias, que en ingles se designa con las siglas MBE (Mind, Brain and Education). Como ya he dicho en este blog, creo que en la actual situación de la sociedad, la Educación se vislumbra como la ciencia de vanguardia, la que debe poner a las demás a trabajar para ella. Eso es lo que significa el título del blog.

  18. Ángeles | 16-06-2011 a las 16:52 | Denunciar Comentario
    18

    No sé si tiene mucho que ver con el tema, aunque que sí.
    Considero que las personas hacemos lo que no nos gusta hacer por cuatro motivos (motivaciones):
    - Miedo.
    - Amor (deseos de agradar al ser o seres amados)
    - Obligación (sentido del deber).
    - Conseguir un objetivo que sí nos gusta (he escuchado en ocasiones a algunos alumnos enamoradísimos del fútbol, y jugadores de algún equipo, que correr una hora diaria no les gusta nada de nada, ni hacer ejercicios de flexibilidad, velocidad, etc., ante mi pregunta, ¿por qué lo hacéis?, sus respuestas han sido las mismas: “porque sino el entrenador no me saca a jugar en el partido del domingo”
    Ahora se habría que analizar y analizar al modo que lo están haciendo ustedes.
    Un saludo

  19. Ángeles | 16-06-2011 a las 23:37 | Denunciar Comentario
    19

    Perdonen las erratas: falta un creo, sobra un se y no terminé lo que quería decir.

    Olvide otro motivo:
    - Amor al saber.

    Creo que se aprende igual que hacemos cualquier otra cosa, por un motivo, pero ¿cuáles son los motivos que tienen nuestros alumnos a la hora de aprender?, porque considero que una cosa son los motivos que ellos tienen y otra, los que nosotros creemos que necesitan tener. Hablamos de alumnos desmotivados, de alumnos motivados y de cómo motivarlos: animándolos, como aquí se ha dicho, felicitándolos por
    sus pequeñas o grandes conquistas, y sí, hay alumnos a los que podemos motivar animándolos, etc. igual que hay otros que ya llegan a los centros educativos motivados (por algún motivo), pero qué hacer cuando no somos capaces de motivar a un alumno de ninguna de las maneras (quizás porque tiene otros motivos incompatibles con éstos).
    Centrándonos en las tres últimas razones, qué habría que estudiar en profundidad, me gustaría decir que, desde mi criterio, es fundamental concienciar a los alumnos de la necesidad del cumplimiento de deberes por razones de Ética (muy relacionada con las emociones).

  20. Abraham | 17-06-2011 a las 8:45 | Denunciar Comentario
    20

    Esa nueva ciencia, “transdisciplinar” ó ‘interdiciplinar’ diría yo, MBE (Mind, Brain and Education), ¿que nombre le ponemos?

    ¿Fonéticamente deberiamos pronunciarla: /embií/? por que lo 1º para consolidar algo es ponerle nombre. Y evidéntemene usar un anglicismo no es de recibo.

    El problema es que debería llamarse, … ‘”mentalismo”‘!?

    Aqui viene el chiste facil: entonces esta nueva ciencia ya tiene su propia serie de televisión, ‘El mentalista’ la echan en la sexta ;-)

  21. nikon | 17-06-2011 a las 11:48 | Denunciar Comentario
    21

    Un tema muy interesante, es el pan de cada día en la escuela. Como se apuntaba anteriormente, he visto que un elemento clave es la confianza en uno mismo para el logro, por difícil que parezca. Para ello, hace falta alguien al lado que le anime y crea en él, alguien de quien pueda recibir ayuda cuando realmente lo necesite, aún sabiendo que no le va a hacer el trabajo, que éste lo tiene que realizar uno mismo. También es interesante aprender de las motivaciones de los compañeros (el aprendizaje es una habilidad que se practica en sociedad). Al igual que cuando un bebé empieza a caminar necesita que sus papás estén cerca y que le sonrían y le animen, del mismo modo se impulsan los logros posteriores. Tal vez esté muy manido aquello del imperativo kantiano, pero sobre el trabajo duro basado en el deber, sería bueno dar a entender a los niños que cumplir con las obligaciones les va a llevar a algo bueno para sí mismos. Es decir, aunque en ocasiones concretas, sobretodo cuando se busca una respuesta rápida, el “porque sí” funcione si lo dice alguien con autoridad, a largo plazo el niño necesita saber que esto es bueno para él, aunque sea de forma muy indirecta. El niño y el adulto no somos tan distintos en ese sentido, y si a una persona una autoridad pública le dice que haga algo que, para él, no tiene sentido, obedecerá la primera, tal vez la segunda vez, pero después empezará a cuestionarlo. Que un niño haga algo únicamente por mera presión social es pan para hoy y hambre para mañana, si se me permite la expresión. Estoy completamente de acuerdo en el efecto beneficioso del elogio, aunque sin abusar, al igual que la crítica. El verdadero reto es conseguir que el niño se elogie a sí mismo cuando hace algo bien y sea capaz de criticarse cuando hay algo que puede mejorar, es decir, conseguir el autocontrol de las emociones y la búsqueda creativa de soluciones a los retos planteados, siempre dotando de sentido a aquello que se hace.

  22. anail | 17-06-2011 a las 12:37 | Denunciar Comentario
    22

    Muchas gracias por contestar. Como en el post que has escrito sobre motivación nos dices “que las teorias actuales de la motivación son incompletas , pq se fundan sólo en la satisfacción personal, son hedonistas, se han olvidado del sentido de la obligación como fuerza motivacional”, mi razonamiento ha ido por ese camino, en defender el sentido del deber e intentar darle otro sifnificado, verlo de otra otra manera menos “desagradable”, “motivar” al niño, mediante cuentos -como el de tu libro “Educación para el talento”- libro que recomiendo- pq hacer lo que no tenenemos ganas de hacer no es tan malo y a largo plazo tiene efectos muy positivos… Pero igual me he salido del tema y he entrado en otro, o no se… Para aclararme con este tema: motivación intrínseca, sería la “fácil”, por así decir, la “hedonista”, la que no necesitamos que nadie no “anime”, automotivación. Y “motivación extrinseca”, la “difícil”, es en la que hay que trabajar, para conseguir hacer las cosas que en principio no tenemos ganas -ni niños, ni adultos-.
    Es de vital importancia aplicar lo que la neurociencia va descumbriendo sore el cerebro humano -no vivir al margen de ello- el aprendizaje será más eficaz por razones obvias… Acompañado del pensamiento crítico – sin el “no vamos a ningún lado” -vamos pero mal encauzados-… Sin olvidar, el desarrollo del sentido del humor, además de pasarlo mejor, tiene muchos efectos beneficiosos, entre otros, sirve para relativizar los problemas, verlos de otra manera -que no es poco-. Parece que me he vuelto a salir del tema, pido disculpas. Gracias

  23. jose antonio marina | 18-06-2011 a las 16:07 | Denunciar Comentario
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    Respuesta a MB (post 12). El ejemplo es un estupendo motivador, en efecto. Se tiende a imitar a las personas significativas o al grupo. Pero lo importante es que se dejen motivar por los buenos ejemplos, no por los malos. No debemos dejarnos engañar por la palabra “ejemplar”, que tiene siempre un significado positivo. Se puede imitar cualquier cosa. Es cierto, sin embargo, que los buenos modelos, las conductas justas, entusiastas, o guiadas por grandes valores tienen un especial atractivo.

  24. jose antonio marina | 18-06-2011 a las 16:12 | Denunciar Comentario
    24

    Respuesta a Flor (post 13) Has hecho un estupendo resumen de causas de desmotivación académica. Los psicólogos distinguen entre “motivación hacia la tarea” (en este caso saber) y motivación de rendimiento (conseguir el título) o extrínseca (conseguir un buen trabajo tras la carrera) La primera motivación no la cuidamos, y las otras dos no están funcionando en las actuales condiciones sociales y económicas.

  25. jose antonio marina | 18-06-2011 a las 16:25 | Denunciar Comentario
    25

    Respuesta a Antonio Gomez (post 14)Ya he tratado el tema de la excelencia en este blog. Me parece que es importante crear CENTROS DE EXCELENCIA TOTAL, es decir, Centros que se comprometan a que cad alumno alcance su excelencia. Ahí podríamos tener un grupo ejemplar de centros, con un claustro decidido a hacerlo y a buscar las ayudas necesarias.
    Los Centros de Excelencia para el bachillerato son otra cosa. El Bachillerato tiene una función diferente a la Educacion secundaria obligatoria. Son cursos de preparación para estudios superiores y me parece bueno para los alumnos y para la Universidad que se favorezca la excelcnai, incluso la especialización.
    En tu blog mencionas un aspecto fundamental. Para todo esto hacen falta PROFESORES EXCELENTES. Esa es una excelencia que tenemos que buscar, haya o no cenros de excelencia.

  26. jose antonio marina | 18-06-2011 a las 16:32 | Denunciar Comentario
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    Respuesta a Angeles (post 18 y 19). Planteas el problema central. EN muchas ocasiones, nuestros alumnos no están desmotivados, están motivados para otras cosas distintas de los estudios. ¿Qué hacemos en ese caso? Es cierto que el miedo (a las malas notas, los problemas en casa, los castigos, etc) puede hacer estudiar a muchos alumnos. No es un motivo muy eficaz, y por eso conviene apoyarse en otros: el elogio, el sentimiento de progreso, el deseo de saber, hy, sin duda, el sentido del deber. Pero ¿cómo utilizarlos de la manera más eficaz, en qué momento del proceso educativo y quién debe hacerlo? Este es el asunto que estamos tratando aquí.

  27. jose antonio marina | 18-06-2011 a las 16:36 | Denunciar Comentario
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    Respuesta a Abraham (post 20) Creo que con Ciencia de la Educación basta. Y no se trata de una ciencia multidisciplinar, porque en ese caso todos sus componentes están en el mismo nivel.Transdisciplinar significa que se construye sobre otras ciencias. La neurología es transdisciplinar respecto de la física, la química y la biología, por ejemplo.Estoy hablando de la Ciencia de la Educación como LA CIENCIA DE VANGUARDIA, puesto que se encarga de cuidsr el futuro.

  28. Ángeles | 20-06-2011 a las 0:22 | Denunciar Comentario
    28

    Totalmente de acuerdo con usted.
    En cuanto al sentido a las dos preguntas que hace, decir que, desde mi punto de vista, el orden de las preguntas podría ser:
    1. ¿Quién comienza a educar al niño en el sentido del deber? Creo que los padres casi desde la cuna, comenzando por el orden de comidas, baños, etc. recoger juguetes, etc. Después, hacer deberes, etc. Hay que esforzarse, tenemos unos deberes con nosotros mismos y con el núcleo familiar.
    2. Lo anterior junto a la comprensividad: explicarles a los niños, aunque no lo comprendan del todo el por qué hay que hacer esto y no lo otro. Y cuáles son las consecuencias de hacerlo mal, y no porque lo digan los padres, sino porque las cosas – sociedad – funcionan así, cuanto antes comprendan que la sociedad somos todos y que el vivir en ella conlleva unos deberes y unos derechos… Esto hay que irllo interiorizando poco a poco y mientras antes se comprenda que la sociedad es una estructura en constante cambio; cambios en y de los que todos tenemos que participar; enseñar a participar en casa, en la escuela, etc. es uno de los retos. tenemos unos deberes como ciudadanos que debemos cumplir, mientras antes se comprenda esto mucho mejor.
    3. Pero para que los dos puntos anteriores se den necesitamos mucho de la educación emocional y de la formación ética, íntimamente ligadas.

    3.

  29. José Antonio García | 10-07-2011 a las 22:38 | Denunciar Comentario
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    Es cierto las teorías sobre motivación son enfocadas a un premio o castigo o meramente sobre un encargo pero no se educa para decir que hay que tener una visión de obligación para ámbitos como el estudio, es difícil encarrilar al alumno a que vea la educación como una constante motivación y a su vez un deber como ciudadano, pero lamentablemente se vuelven apáticos por un virus denominado “apatía” y que deja que influya en el alumno y le reste la importancia al estudio, además que está fuertemente ligado al estudio con el trabajo es decir el alumno quiere aprender algo que le dejará dinero y si es mucho es mejor pero no ve como el estudio le puede enriquecer en aprendizajes continuos y conocimientos esenciales para acercarse a la realidad, muy de acuerdo con ver a la motivación enfocada a un deber o a la obligación para mejorar este proceso de enseñanza aprendizaje.

  30. Antonio Ortiz | 15-07-2011 a las 17:50 | Denunciar Comentario
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    siempre he tenido como primer objetivo en mi práctica docente dos cosillas básicas:Que mis alumnos lleguen con muchas ganas por la mañana a las 9 y se vayan con ganas de volver a las 14, para ello necesité mucho volverme niño como ellos.
    En segundo lugar que ellos perciban que en ese lapso de 4 a 5 horas, se van sabiendo algo más que cuando llegaron. Tener la percepción de avanzar.Los desos y anhelos que maestros y alumnos profesan adiario no muchas veces coincide y de aahí viene muchas veces el desánimo y la desmotivación. Además debo decir que aún no he encontrado a nadie que pueda demostrarme que la repetición de curso sirve para algo, o en cualquier caso ,la amenaza de repetición.

  31. Juan Manuel Chica Cruz | 25-08-2011 a las 11:44 | Denunciar Comentario
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    Con respecto, a la motivación. Se ha planteado la necesidad de la enseñanza de la obligación. La enseñanza del deber. Estoy completamente de acuerdo. Pero este aspecto que la pedagogía a menudo pasa por alto es muy complicado desarrollar en las aulas. Es más, parece que toda la enseñanza “informal” y externa a la escuela ahonda justo en el sentido contrario.

  32. Elias | 05-10-2011 a las 17:32 | Denunciar Comentario
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    Vivimos en una época en la que la perspectiva del futuro depende de la capacidad de controlarnos a nosotros mismos y de manejar más adecuadamente nuestras emociones siendo un factor importante el salir lo antes posible de los estados de depresion y esto se debe de enseñar. Aprender a estar motivado y lograr los objetivos que hemos marcado en nuestro plan de vida es un elemento importante para un bienestar emocional.

    Elías

  33. josvely perez perez | 11-10-2011 a las 20:28 | Denunciar Comentario
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    la motivacion para mi es algo que impulsa a segir adelante y en muchos casos e aprendido a escuchar cuando alguien me motiva

  34. Oscar | 09-11-2012 a las 23:33 | Denunciar Comentario
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  35. Marcela | 03-09-2013 a las 3:39 | Denunciar Comentario
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    Yo opino, que la motivación no es algo que se elija, es consecuencia de las vivencias, la familia , el entorno que te ha tocado vivir, la educación que has recibido en el colegio y el ejemplo que ves en tus padres, esos factores te ayudan a tener o no motivación.Y tener unos padres que te apoyan te ofrece motivación, sentirte valorado y que te hayan hecho tener la sensación de que eres capaz, te motiva, y es como una retoalimentación.
    Yo he tenido unas vivencias , en educación , he visto el ejemplo de mis padres, me siento apoyado, me siento comprendido, no soy perfecto , me gusta algo en la vida, tengo un objetivo lo quiero intentar porque me siento capaz, estoy motivado.Pero… AY! , que puede haber una serie de circunstancias que por mucha motivación que tu tengas te aparten del objetivo.Las oportunidades ahí no servirían de mucho…por mucha motivación que tengas.¿no?.

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